Gracias a las personas del lugar donde trabajo, conocía a Pilar. Una madura que está muy buena y folla como los dioses

Tenía la costumbre de hacer hora hablando con el conserje del edificio donde trabajaba mientras tomaba un café que traía del bar de la esquina, me pasaba unos 15 minutos hasta que llegaba la hora de entrar, la oficina donde trabajaba estaba el 5to piso. Con el tiempo vas conociendo a la gente que encuentras cada día, y el conserje aportaba información sobre quien era fulano o mengano y donde trabajaba. Muchos de ellos los cruzaba también en el bar donde casi todos compraban el café y el sándwich. Durante el primer mes me crucé varias veces con una señora, no podía especificar la edad ya que se veía muy bien físicamente, pero podría decir que estaba entre los 40 y algo. La primera vez me llamo la atención su atuendo: una falda azul oscuro un poco más arriba de las rodillas, no muy ajustada pero lo suficiente para marcar un lindo trasero con unas piernas bien formadas. Una camisa blanca normal pero lo suficientemente apretada para marcar unos pechos generosos que parecían querer salir de la camisa aunque no exageradamente, el ultimo botón de arriba desprendido como para que se vea el nacimiento de los pechos; sobre la camisa un trajecito azul oscuro que siempre llevaba desprendido. Me llamo la atención la primera vez que la vi, y luego empecé a verla seguido hasta que un día vi que entraba al edificio donde yo trabajaba.

Así conocí a Pilar. Me contó el conserje que trabajaba en el tercero, en una oficina que el Ayuntamiento tenía para trámites internos o algo así, no estaba abierta al público por lo que era difícil ver adentro ya que solo contaba con una puerta de entrada que daba al pasillo y nada más, alguna vez subí las escaleras solo para ver si podría verla adentro pero nada, no se veía nada.

Como dije, con el tiempo la gente se empieza a conocer y así fue que intercambiamos el primer saludo, su sonrisa al decirme “buen día” me cautivo tanto que medio catatónico simplemente hice un gesto con la cabeza para corresponder su saludo. “Pero que idiota…” pensé.

Yo trabajaba en una oficina de contables, éramos 4 pero como el piso era propiedad de nuestra empresa, solo usábamos una parte donde estábamos los 4, sin embargo tenía 2 salones inmensos donde se acumulaban muebles y archivadores provenientes de otras oficinas. Muchas veces alguno de nosotros aprovechaba la siesta para tirarse en algún sofá en la otra punta del piso, sin molestias, algo que de común acuerdo respetábamos sin problemas, aunque casi nunca hacíamos valer este beneficio ya que generalmente en el horario que teníamos fijado de descanso 2 se marchaban a sus casas que tenían cerca, el otro se iba a un parque cercano a tomar sol y yo me quedaba con mi portátil a hacer otras cosas.

Un día decidí salir en el descanso que era de 13 a 15. Pensé que tal vez me encontraría con Pilar y así fue. Cuando bajaba las escaleras (costumbre de bajar siempre por las escaleras) me encuentro a esta bella dama esperando el ascensor. Cuando me ve bajar sonríe y me saluda de nuevo “buen día”, esta vez me detuve y le devolví el saludo como debe ser “muy buen día!” con mi mejor sonrisa posible. Cuando salí a la calle no pude encontrarla, imaginé que el ascensor venia parando en cada piso así que me hice el tonto un rato en el lobby hasta que salió ella del ascensor aunque acompañada de una pareja y con los cuales iban conversando, mientras esto yo buscaba correo en nuestro buzón, cuando ella pasa por mi lado me hace un gesto con la mano de “chau” y yo hago lo mismo. Mierda, pensé. Al menos ya sé que sale al mediodía así que al día siguiente bajando la escalera me detuve en el cuarto mirando y oyendo a ver si salía ella; luego de oír el ruido de la puerta empecé a bajar y efectivamente, allí estaba ella. Nos intercambiamos saludos nuevamente y seguí bajando. Llegué al lobby cuando ella salía del ascensor y ella me escucha llegar, se gira y me dice:

– te gusta ejercitar?

– no tanto, solo bajar, más que nada porque la mayoría de las veces es más rápido –le digo con mi mejor sonrisa.

– por apuro o impaciencia?

– costumbre nada más –mientras llegábamos a la calle.

– vuelves más tarde?

– si entro a las 3 de nuevo, me voy a tomar un café para no dormirme en el escritorio.

– ah sí, la modorra de la siesta

– tu vuelves?

– no, nosotros trabajamos de 7 a 13 de lunes a jueves y los viernes hacemos hasta las 17 pero con una hora de descanso.

– ah esta bueno, toda la tarde libre! –para esto llegamos al café donde supuestamente iba.

– si es bueno tener horas para la familia también.

Iba a preguntar sobre la familia pero no quería ser demasiado preguntón de entrada así que le dije que me quedaba en el café y nos despedimos.

Pasaron los días, semanas y cada día “casualmente” nos encontrábamos a la salida. Cada vez hablábamos de más cosas y aunque el anillo me hizo dar cuenta que había alguien esperando en su casa, quería saber más de su vida pero no encontraba la manera de preguntar sin ser muy evidente. De alguna manera se dio la conversación en la cual pude responder “vivo solo”.

– hace unos 5 años que me separé y desde entonces, solo pero bien, me estoy tomando unas vacaciones de la vida familiar.

– no tienes hijos?

– no, mi ex tiene uno y en el tiempo que estuvimos casados nos parecía suficiente y como en ese entonces tenía 15 años pensamos que queríamos disfrutar un poco la vida para nosotros pero bueno, funciono un tiempo y después dejo de funcionar.

– por tu acento no eres de aquí?

-no, soy de Argentina, vine hace unos 12 años. Y no, no tengo el acento del argentino común en el extranjero, que es el de los porteños que le decimos nosotros, la gente que vive en Buenos Aires. Yo soy del interior por lo que tengo otro acento.

– ah es verdad, los argentinos que conozco tienen otro acento jajaja.

– si viste ellos hablan así boludo –le digo imitando un porteño.

– siiii asi tal cual! Jajaja que bien te sale!

– es mas porque es una cuestión de humor en argentina imitar a los porteños, quienes generalmente, no siempre ni todos, son bastante agrandaditos.

Seguimos hablando un poco más sobre mi pero nada relevante y ya llegué al café así que nos despedimos.

Un día bajando las escaleras ella decide acompañarme. Mientras bajábamos lentamente salió el tema de hacer ejercicios.

– la verdad me vendría bien empezar a usar las escaleras, no será mucho pero imagino que algo me ayudará

– no sé, no veo que necesites mejorar nada –le digo mientras la miro de arriba abajo, jugándome el pescuezo.

– jajaja no seas adulador, pero gracias por el cumplido –dijo ella y noté que se sonrojaba un poco.

– a todo esto, nunca pregunté tu nombre, soy Roberto.

– Pilar –me dice sonriendo y se detiene como esperando un saludo.

– mucho gusto Pilar –le digo y me acerco para un beso de mejillas que ella corresponde, beso que no fue solo apoyo de mejillas sino que correspondió el beso que yo le dí.

– imagino que si tomas el café por estos lados vives lejos?

– para nada, estoy a 2km, pero no quiero ir a casa porque si voy seguro me duermo y además tendría que caminar el doble, lo cual no es que me queje pero son 20 minutos que me ahorro. Además el café es más barato que el ticket del metro si quisiera ahorrarme tiempo. Tu vives por aquí?

– si a 6 calles para arriba.

– ah bien, estás en el centro, te espera tu familia? Tienes hijos?

– tengo uno de 14 y una de 15 pero están en el cole hasta las cerca de las 6 pero a veces mi marido sale temprano y al menos me espera con la comida hecha.

– está bien eso! Y encima les queda tiempo solos hasta que llegan los chicos no? –le guiño un ojo con picardia.

– jajaja claro!

– afortunado tu marido –me juego de nuevo el pescuezo.

– gracias pero no es para tanto, no me digas que no tienes alguna afortunada tu también?

– gracias por el piropo pero no, ya me ves, cada día aquí hasta que vuelvo a casa a eso de las 7, alguna vez que nos encontramos con ex compañeros de trabajo y nada más. Como te dije, me estoy tomando vacaciones de cualquier relación seria.

– y de otro tipo de relación?

– mmm no sé, tendría que pasar para que me lo piense, no estaría mal aunque probablemente tengo que preguntar que consideras otro tipo de relación?

– y como quien dice una cana al aire

– depende de la compañía supongo.

– y como sería esa compañía?

– evidentemente alguien que me guste y me agrade, como tú por ejemplo –ahora si la cagué, pensé tarde ya para arrepentirme.

Se detuvo y me mira seriamente, sí que la cagué…

– yo te gusto?

– tu compañía me agrada y sí, me gustas

Ella resume la caminata, yo no sabía que decir y en ese momento suena su teléfono, intercambia palabras con alguien que luego me doy cuenta es su marido. Se detiene, me sonríe y me dice que tiene que ir para el otro lado.

– gracias por piropo y el interés, tengo que ir a buscar algo para mi marido así que será hasta el lunes? (era jueves y los viernes no nos encontrábamos porque ella salía a las 17) –me dice con una sonrisa aunque no muy convencida pero se acerca y nos besamos las mejillas, pero me pareció sentir de su parte un poco fría. La cagué.

Llega el lunes pero no la encuentro. El martes tampoco. Miércoles y nada. La embarré. Pasa la semana y nada. Tenía muchas ganas de poder verla una vez más aunque sea y pedirle disculpas o algo. Otra semana más y nada.

Hablando con el conserje salió el tema de la gente del tercero y me entero que muchos están de vacaciones. Será eso? Me preguntaba, pero ya iba a terminar la tercera semana. Seguro la espanté.

Me pasaba las noches pensando en ella, me masturbaba imaginando su cuerpo desnudo siendo acariciado por mis manos y mi boca. Pero pasaban los días y pensaba que lo arruiné al ser muy apresurado.

Ya en la cuarta semana, el lunes, al final la encuentro de nuevo, no sé porque pero se me hizo que me estaba esperando para bajar las escaleras.

– hola Roberto!

– Hola Pilar! Tanto tiempo!

– me tocaron las vacaciones y como tenia atrasadas me obligaron a tomar los 21 días de una sola vez.

– que suerte! –digo con sincera alegría a la vez que me detengo

– Pilar, tengo que pedirte disculpas por lo del otro día, me pasé de la raya y lo lamento.

– jajaja no seas tonto, no hay problema! Es lindo saber que una es atractiva todavía!

– vaya si lo eres que me pase todos estos días arrepentido pensando que dije algo que no debía y me perdía el placer de seguir viéndote.

– bueno tampoco seas exagerado – me dice sonriendo y sonrojándose.

Me detengo en uno de los descansos antes de llegar a la planta baja donde el giro de la escalera hace que no se vea esa parte ya sea desde el lobby o bajando al menos medio piso viniendo desde arriba. Le agarro un mano, ella me mira como sorprendida y me acerco lo suficiente para que se dé cuenta que quiero besarla, no hace ningún movimiento, no dice nada, deposito mis labios sobre los suyos, un beso casi inocente, labios contra labios, unos segundos eternos, esperando lo peor me retiro un poco, le acaricio el rostro y le digo

– me gustas mucho –espero el cachetazo…

Su rostro muestra sorpresa y parece que no sabe cómo reaccionar, me pone una mano en mi mejilla y me dice

– gracias por el cumplido, vamos que se me hace tarde.

Seguimos bajando, salimos a la calle, ninguna palabra, ella parecía que tenia sentimientos encontrados, caminaba mirando el piso, probablemente pensando que hacer, que decir. Llegamos al café y nos despedimos, “nos vemos mañana” me dice y da un paso para seguir su camino pero se detiene y se gira, se acerca para el típico beso de mejilla solo que esta vez ella me da el beso en la mejilla y cuando voy a devolvérselo ella hace que mis labios encuentren los de ella, breve, pero lo más dulce que sentí en mucho tiempo.

Esperé el día siguiente como niño que espera los regalos de navidad, en la oficina no hacía más que pensar en Pilar y en poder robarle otro beso, las horas parecían ir más lentas de lo habitual, no podía concentrarme en el trabajo. Por fin se hizo la hora y como siempre esperé que salgan todos y salí al minuto de siempre.

Ahí estaba ella esperándome, ya en la escalera. Nos saludamos normalmente, no era cuestión de ir haciendo cosas sospechosas ante cualquier curioso. Cuando llegamos al descanso ella se detiene y yo sin esperar demasiado me acerco y nos besamos. Esta vez fue un beso más apasionado, sin complejos, sin ataduras. Nuestros labios se acariciaban mutuamente y nuestras manos empezaron a acariciar nuestros espaldas; las lenguas jugaban entretenidas y la excitación se empezaba a notar.

Unos pasos más arriba nos hizo recordar que teníamos que seguir el camino.

– mañana tengo la tarde libre –me dice antes de despedirnos y tras otra caminata en silencio aunque con sonrisas cómplices.

– si te apetece, a la 1 y cuarto estoy solo en el quinto, puedo pedir algo de comer, te gustaría algo en especial? Si es que quieres subir, sino podemos ir a un café.

– subiré pero no creo que tenga hambre de comida, puede que de otra cosa, mañana te digo – me dice mientras me saluda con la mano guiñando un ojo.

Esta vez el día lo pase aun más nervioso. Primero me tenía que asegurar que mis 3 compañeros se iban a ir y que volverían como siempre exactamente a las 3 de la tarde. Todo fue como de costumbre y la 1:05 ya estaba esperando en la puerta. Unos minutos más tarde siento que sube alguien por la escalera y es Pilar. La invito a pasar y cierro con llave como lo hago siempre sea si me quedo o salgo.

– quieres comer algo? –le pregunto.

– tú tienes hambre? Quieres comer algo? –responde ella con picardía.

– solo tengo apetito de ti –mientras me acerco a ella, le agarro las manos y me quedo a unos centímetros de su boca.

– crees que seré un buen alimento? –me dice luego de darme un piquito a la vez que se gira sin soltar mis manos y haciendo que su espalda se recueste sobre mí, con mis manos sobre su vientre.

Aspiro el perfume de su cabello pegándome a su cuello y acaricio su vientre, ella echa la cabeza hacia atrás para encontrar mi boca pero me doy cuenta que aun estamos en el hall de entrada y tenemos puerta de cristal. La llevo hacia el salón que usamos para dormir siestas donde hay un par de sofás grandes y algunos escritorios, cierro la puerta y enciendo el piloto para que mis compañeros si es que llegan temprano, puedan ver la luz sobre la puerta indicando que está “ocupado”.

Pilar se recuesta sobre un escritorio, pongo mis manos en su cintura y nos besamos; ella me acaricia el cuello y la cintura, yo intento quitarle la chaqueta hasta que lo conseguimos mientras nos reímos por la torpeza de mi parte; nos besamos nuevamente y luego de un instante me muevo hacia su cuello, acariciándolo con mis labios, desprendo los botones de la camisa y me separo a admirar los pechos apretados debajo del sostén; ella apoya las manos sobre el escritorio y toma aire haciendo que su pecho se hinche hacia mí, sin poder aguantar mucho beso los bordes de esos senos increíbles a la vez que mis manos buscan desprender el sostén, en cuanto consigo liberar la prenda me encuentro con unas tetas gloriosas, unos pezones evidentemente excitados llaman mi boca que no espera mucho en ponerse a saborear cada parte de cada uno de los senos; con mis manos sobre su cintura y su espalda la atraigo hacia mí para poder deleitarme en sus tetas con el hambre de ella que tenía.

Luego de unos minutos levanto su falda subiendo con la punta de los dedos por sus piernas, poco a poco se la subo hasta casi la cintura, la empujo despacio hasta que se apoya en el escritorio y con un saltito se sienta arriba, ella quiere desprenderme el pantalón pero me niego, pongo un dedo sobre sus labios como haciendo señal de silencio, ella lo captura con los labios y le da un chupón, se lo saco de la boca y lo voy bajando hasta pasar por el medio de sus pechos, sigo bajando y le desprendo la falda hasta que se la quito, ella abre un poco las piernas mientras se las acaricio desde las rodillas hacia arriba, por el exterior, hacia el interior; me pongo de rodillas y le beso una pantorrilla y empiezo el viaje hacia arriba, lento, explorando cada centímetro de su pierna finalmente llegando al muslo interior, su braguita blanca de tela fina dejaba apreciar unos labios hinchados y húmedos, abriendo la boca abarco todo lo que puedo y cierro en una mordida suave rozando casi todo su sexo.

Me deleito besando por sobre la braguita y sus bordes hasta que ella la separa descubriendo su concha mojada de flujos; contemplo el manjar que me entrega, la miro y le digo “buen provecho” al momento que comienzo a chupársela, es un manjar exquisito, sabroso, un deleite incomparable que me dedico a saborear de todas formas posibles; le acaricio el clítoris con un dedo mientras mi lengua intenta penetrarla o recorre cada parte de su anatomía.

Cuando llega al orgasmo siento como me tira el cabello hacia arriba para obligarme a ponerme de pie, me detengo en sus pechos para morder un pezón, sus manos buscan desabrocharme el pantalón que cae en unos segundos, el pene duro siente su mano apretarlo y querer llevarlo a su entrepierna.

La penetro casi bruscamente producto de una calentura descomunal, de los dos, ella aprieta sus piernas en mi cintura y yo empujo y empujo y empujo, ella me araña la espalda mientras siento como golpeo en su interior con cada sacudida, minutos más tarde tiene un nuevo orgasmo y me aprisiona completamente entre sus brazos y piernas mientras su boca muerde mi hombro.

Cuando se relaja un poco la bajo del escritorio y la doy vuelta para que se apoye sobre él, sabiendo lo que intento levanta una pierna para descansarla arriba y me mira sonriendo esperando que comience; me dejo caer para besar su culo por toda la raya, sus glúteos me son un placer para besar y acariciar con la lengua, vuelvo a su vagina para atraparla de nuevo con mi boca un momento antes de ir con la lengua a posarla en su ano, lo acaricio suavemente en círculos, la punta intenta entrar pero no es muy dotada para hacerlo así que sigo saboreando todo desde su ano hasta su concha.

Finalmente me levanto y le acaricio las tetas y nos besamos, vuelvo a penetrarla, se siente muy bien esa posición entrando de abajo hacia arriba, mis dedos buscan acariciar el clítoris y todo se hace cada vez más caliente, desde mi empuje hasta su baile sensual coordinando su cadera con mis arremetidas. Ella empieza a contraerse, deja caer la pierna cerrando así su culo y haciendo que el roce interno sea más intenso, mis dedos aun siguen en su clítoris pero ella se mueve tanto que cada vez cuesta más y yo estoy a punto de acabar; ella se mueve tanto que está muy separada ya del escritorio aunque sigue apoyada con las manos, mis dedos ya no pueden acariciarla pero ella parece no necesitarlo mas ya que se pone en punta de pie para sentir la penetración lo mejor posible mientras se acerca al escritorio para poder apoyar su pecho sobre él, empujo mas y mas y me doy cuenta que acabo, salgo de ella y me pongo a su costado apoyándome en el escritorio mientras me agarro la verga y la sacudo para terminar, ella se da cuenta y me quita la mano para hacerlo ella al momento que empiezo a acabar sobre el escritorio.

Usando algunos trapos nos limpiamos, yo limpio mi desastre. Una vez vestidos y acomodados la llevo conmigo a un sofá, me siento y la traigo para que se recueste sobre mí. La acaricio suavemente por el cabello y la espalda, nos besamos tranquilamente ahora, con cariño y dulzura; no hablamos, solo nos miramos, nos besamos y así unos cuantos minutos. Se acerca la hora y tenemos que salir, no quiero romper el hechizo pero la realidad nos golpea cuando suena su teléfono. Es hora de volver a casa.

Pasarán unos días hasta que nos encontramos de nuevo en la escalera, solo que para caminar los 120 metros que me llevan al café y ella debe seguir su camino. De momento no hubo más tardes libres, solo los besos clandestinos en el descanso de la escalera y algún roce mas de nuestros labios al despedirnos que a veces se sentían más intensos que un propio beso, tal vez por ser tan furtivos, escondido de las miradas de la gente a nuestro alrededor.