La mujer de mi hijo está muy buena, después de follar con ella, la hizo que probara hacerlo con animales

Al día siguiente fui con mi hijo y mi nueva nuera a casa de mi vecina Victoria, una mujer de 70 años rústica, fuerte y maciza. Tiene el pelo corto y unas piernas gordas pero prietas desde los muslos hasta los tobillos y un buen culo. Ella fue la que me envició totalmente con los animales hace 25 años.

Junto a ella estaba Anabel, su hija de 39 años. Muy guapita, atractiva y delgada, pero con unas tetas grandes que destacan en su menudo cuerpo. Es veterinaria y cuando viene al pueblo cuida de la salud de los animales de su madre. Está casada pero no tiene hijos.

También estaba Juana, hermana de Victoria de 64 años. Es más guapa que su hermana, más delgada aunque también maciza. Tiene cara de puta, está viuda y es madre de dos hijas mayores.

Entramos y nos saludamos. Yo le presenté a la pareja de mi hijo y le dije que ya estaba al día de todo.

VICTORIA: me alegro Silvia de que te decidas a probar a mis bichitos. Seguro que repetirás.

Mi hijo mientras con lo salido que es ya estaba morreando a Juana y a su sobrina Anabel, pues ya había tenido relaciones con ellas.

VICTORIA: Vamos al corral que ya tengo a los animales preparados

Allí habían un burro, una burra y un burrito pequeño, debían de ser padre madre e hijo. Un caballo y un perro enorme de grande.

Anabel fue inspeccionando los animales para ver su estado de higiene. Mientras tanto mi hijo fue desnudándonos a todas.

PEPE: es mejor que os quedéis en pelotas, no hace frio, si no os podréis manchar. Nos dejó con nuestros maduros cuerpos al aire con solo los zapatos o zapatillas.

SILVIA: Pepe, yo me desnudo sola, quédate con las señoras.

Cuando Silvia exhibió su cuerpo macizo mis amigas se quedaron mirándolas.

VICTORIA: pues si que está buena tu nuera, Mariana. Y muy fuerte. Creo que le va a gustar a los animales. Es una hembra de verdad.

ANABEL: ¿Empezamos mamá? Mira Silvia, no sé si sabes que para que los animales se exciten necesitan oler los flujos de una hembra de su raza, y da la casualidad que los jugos de mi madre son parecidos a los de las burras. A lo mejor de haber follado desde pequeña con burros y caballos.

VICTORIA: Si, y por eso mi hija me va a sacar mis flujos para untárselos a resto de las mujeres y así poder atraer a los burros y caballo.

SILVIA: vale, pero el perro es de otra raza.

JUANA: este es mi perro, y desde pequeño es tan salido que se tira todo lo que se le ponga por delante, sea perra o sea una gallina.

Anabel se acercó a su madre. Esta se abrió de patorras mientras su hija la morreaba y empezaba a frotarle la pipa. De vez en cuando le metía tres dedos en el coño de Victoria y los movía adentro y afuera muy rápida y duramente.

Nos pidió que nos acercáramos en fila. Victoria se lió a orgasmear expulsando gran cantidad de flujos que chorreaban por sus muslazos. Anabel iba cogiéndolos y los refregaba por los coños de todas las mujeres. Después seguía bombeando el chocho de su madre que volvía a orgasmear lanzando chorros de jugos. Así hasta que nos puso pringadas de engrudo de burra a todas. Por último se untó bastante ella.

ANABEL: vale ya estamos preparadas. Yo me pido como siempre a mi pequeño burrito, lo voy a dejar seco porque hoy estoy muy cachonda.

Pepe, ya estaba empalmado de ver la escena de Anabel.

PEPE: y yo me tiro a la burra Tiene un coño calentito y jugoso.

Así hizo se puso detrás de la burra y montándose en una caja de madera le metió su pollón gordo hasta el fondo en el gran coño del animal, el cual empezó a rebuznar de alegría.

Anabel se fue con el burrito, su coño quedaba a la altura de la cabeza del rucho. Al olerlo se puso a darle largos lengüetazos.

Yo me fui por el burro grande. Ya lo conocía, he gozado muchos años con él pues tiene un pollón muy gordo. Tan gordo como el brazo de mi gordo hijo, con lo cual me rellena muy bien mi ancho coño. Me puse debajo a acariciarle el pito, hasta que fue saliendo su ancho pene.

Mi nuera nos miraba a todos sin saber lo que hacer, con la boca abierta.

Mi amiga Victoria dejó que el caballo le chupara el empapado coño y automáticamente le salió una tranca no tan gorda como la de mi burro pero el doble de larga.

SILVIA: Dios mío! Vaya cipote. Eso no puede entrar en una mujer.

Yo dejé un momento a mi burro y me fui con mi nuera

MARIANA: mira Silvia, te voy a enseñar un secreto que tiene mi amiga Vitoria. Desde pequeña su padre le enseñó a ser una viciosa de los burros y caballos. Ella quería meterse la tranca del caballo hasta el fondo de su coño pero no podía, era imposible con lo larga que la tienen los caballos, se conformaba con meterse la punta. Pero un día empezó a metérsela por el culo, y poco a poco se dio cuenta que tenía un recto grandísimo donde le cabe la tranca entera.

Cogí y le abrí los grandes cachetes del culo de mi amiga para enseñárselo a mi nuera.

MARIANA: fíate que culo tiene, mira que raja.

SILVIA: ostias, parece un chocho.

MARIANA: pues mira, si lo abro que agujero más grande tiene. Aquí le cabe de todo. Fíjate!

Le empecé a meter los dedos en el ano gigante, estaba muy lubricado de modo que con facilidad fui introduciéndole toda la mano. Le entraba como si metiera la mano en un bolsillo. Luego empujando hacia arriba le enseñe a Silvia cómo le entraba todo mi brazo dentro de sus entrañas.

SILVIA: no me lo puedo creer. Que bestia!

VICTORIA: agggg, puta. Mételo más . Qué gustazo me das Mariana.

MARIANA: ves, aun le cabe más. Venga Silvia, anímate y métaselo tú que tu brazo es más largo.

Le saque el brazo lleno de jugos y mi nuera poco a poco le incrustó su macizo brazo hasta el fondo en el interminable culo de mi amiga Victoria.

Mientras tanto mi hijo seguía follandose a la burra que jadeaba con la lengua fuera, Juana está haciendo cochinerías con su enorme perrazo, concretamente le estaba chupando los gordos huevos y metiéndole la lengua en el culo.

La hija de Victoria le lamia la polla al potrillo que la tenía larga, fina y con una cabeza como una seta. De vez en cuando se la restregaba por las tetazas pringándose de jugos preseminales del burrito.

De pronto, como loca de gusto, Victoria se sacó el brazo de mi nuera de su culo y poniéndose sobre unos sacos dando la espalda y ofreciendo su abierto culo llamó al caballo.

Este, apoyando las patas delanteras en los sacos intentó penetrarla varias veces hasta que consiguió meter su larga tranca en el hondo culo de Victoria. Le daba fuertes empujones de tal manera que hacía que la mujer quedara en volandas sin apoyar los pies en el suelo. En poco tiempo el caballo empezó a llenar las tripas de mi amiga de mucha leche.

VICTORIA: agggh, agggh, así, hasta el fondo lléname el cuerpo con tu semen. Joder, un día de estos me revientas semental. Me corrroooooo. Ooooooooohhhhh.

Cuando el caballo se salió Victoria se taponó el culo con un calabacín. En esos momentos el burrito pequeño se estaba corriendo sobre la hija de Victoria, la cual se duchaba todo su cuerpo con una gran cantidad de semen.

JUANA: ven Silvia, que te voy a enseñar a gozar del caballo.

Silvia y Juana se acercaron al caballo que aun tenía el cipote morcillón. La mujer madura le enseño a mi palpó con ganas la voluptuosa carne de pene enorme del caballo. Luego le enseño a chupar el gordo glande.

JUANA: aprendes rápido cochina!

SILVIA: no olvides que ya tengo experiencia con perros. Hablado de perros me parece que el tuyo te quiere follar.

Efectivamente el enorme chucho estaba oliéndole el coño peludo a Juana y pasándole una larga lengua.

JUANA: hijo de puta, no me puedo agachar nunca, siempre se me monta encima el puto chucho salido. Bueno, mientras tú empalmas a caballo le dejaré que me eche un polvo.

Silvia se lio a frotarse el enorme rabo del caballo por todo su cuerpo y a menearlo y comérselo con ganas. Mientras el perrazo se montaba sobre Juana que estaba a cuatro patas metiéndole su gran nabo en el coño

Yo me fui de nuevo por mi burro que estaba empalmado y poniéndome debajo a cuatro patas le agarré el gordo miembro y me lo metió entero en mi holgado coñazo. Me excitó mucho sentirme tan llena mientras veía como el burrito pequeño se tiraba a la hija de mi amiga como si fuera una burrita. Le metía su larga y fina polla hasta el fondo de su chocho.

El perro se corrió dentro de Juana quedando enganchada con el bulbo.. Mientras se le bajaba Juana le indicó a mi nuera que se tumbara en un banco debajo del caballo. Le chupó el coño un poco para lubricárselo más y cogiendo la punta de la tranca del animal se lo introdujo en su coño.

SILVIA: aaaaah, me duele. Es muy grande. No lo metas más.

JUANA: tranquila putita, que verás que gustazo te da.

En esos momentos el ruchito pequeño le rebosaba de engrudo el chocho a Anabel que se corría como una perra.

Mi burro me dio unas embestidas fuertes en mi coño ancho haciéndome correr de gusto. Tanto gusto que me meé.

Silvia ya estaba gozando de la tranca del caballo en su vagina. Juana ya desenganchada del perro aprovechaba para menearle el trozo de cipote que quedaba fuera a la vez que morreaba a mi nuera y le chupaba sus pezones gigantes.

El burrito pequeño se salió de Anabel quedando derrengada de gusto en el suelo, de su chocho salió un rio de semen del animalito. Su madre la vio y poniéndose a horcajadas sobre ella se sacó el calabacín del culo duchándola de la leche que le había echado el caballo.

ANABEL: aaaah, Mamá guarra, que me haces, me bañas de leche. Me encanta, he salido a ti, me gusta bañarme en semen

En esos momentos mi nuera se corría como una burra, dando espasmos con sus patorras mientras el caballo le llenaba el coño de leche que le rebosaba hacia fuera a presión.

La golfilla de Anabel no se hartaba, cogió de nuevo su rucho y tumbándose en un banco se puso bajo él metiéndose de nuevo el cipote empalmado. Debía llegarle muy hondo porque cada vez que se lo metía su plano vientre se hinchaba como un globo.

Su madre, mas puta todavía que ella quería mas guerra.

VICTORIA: necesito pollas y leche por todas partes Por favor Mariana prepárame mi número favorito.

Yo ya sabía lo que quería, le dije a mi hijo que se tendiese en el suelo con su polla ya tiesa. Victoria se echó sobre él metiéndose el nabo gordo de Pepe en su coño. Luego le acerqué el perrazo poniéndole previamente el pito tieso con mis manos. Mi amiga Victoria se lo agarró y se lo metió en la boca empezando a tragarse los jugos que siempre está soltando.

Y por último le abrí bien el ano con mi mano, le acerqué el burro con el que yo había follado e hice de mamporrera para meterle su grueso cipote en su dilatado recto. Este era su gangbang favorito, ser follada a la vez por un hombre, un perro y un burro.

De nuevo el burro pequeño llenó la barriga de Anabel dejándosela hinchada de semen, semen que salió a presión al sacarle el pene. El burrito estaba ya agotado pero la chica no se cansaba quería dejarlo seco, a chuparle el pito flácido y estuvo un rato meneándoselo para empalmarlo mientras le restregaba su chumino por el hocico al animal.

Su madre se corría sin parar, el perro se vació en su boca y ella se tragó todos sus jugos. Luego me dijo que sacara al burro de su culo y se lo pusiera en su boca para beberse todo su engrudo. Así hice y la muy puta sedienta de semen se lo trago toda la enorme cantidad que echa un asno.

Por último, se levantó y cogiendo la polla de mi hijo se la meneó hasta que Pepe se corrió en su boca tragándose su leche.

VICTORIA: ummh, que rico. Tengo el estomago lleno de semen de hombre, perro y burro.

SILVIA: impresionante, cómo puedes ser tan puerca?

VICTORIA: yo?, pues mira la putilla de mi hija. Niña! Que vas a matar al burrito. ¿No ves que ya no puede más?

Anabel consiguió empalmar al burrito que estaba tumbado en el suelo con la lengua fuera, resoplando. Se metió su polla larga en el culo y se lo folló un rato hasta que el pequeño asno eyaculo dentro de su culo. De esta manera quedaron los dos tumbados en el suelo, exhaustos de orgasmos.

Antes de dejar la orgía animal, su madre se fue por ella y se bebió todo el semen animal que tenía en el culo de su hija y después le lamió los restos de engrudo que tenía por todo el cuerpo.

Era una escena obscena ver aquella mujer de 70 tacos, con ese cuerpazo macizo de jamona hacer esas guarrerias con los animales delante de su hija.

Mi nuera se frotó los impresionantes pezones hasta que se corrió viendo esa escena.