Relatos Gratis – Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis. http://www.relatosporno.tv Thu, 02 Feb 2017 10:17:04 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.7.2 Relaciones Laborales, follando en Junio con la compañera de laboreshttp://www.relatosporno.tv/relaciones-laborales-follando-junio-la-companera-labores/ http://www.relatosporno.tv/relaciones-laborales-follando-junio-la-companera-labores/#respond Sun, 11 Sep 2016 20:20:49 +0000 http://www.relatosporno.tv/?p=2195 Como todos los meses de Junio, en la empresa se realizan los controles de inventario. Como trabajo solo en el deposito, mi jefe me dice que va a mandar alguien desde la sucursal para trabajar conmigo. Como siempre, medio en broma medio es serio, le pido que me mande una cajera. A la media hora, golpean el portón y me sorprendo al ver que vino Dana. Una morocha de un metro 60 con terrible jeta, unas tetotas apetitosas, y un poto algo grande pero durito. Después de unos mates, empezamos a laburar. Terminamos bastante rápido y le avisamos al jefe.

The post Relaciones Laborales, follando en Junio con la compañera de labores appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

Como todos los meses de Junio, en la empresa se realizan los controles de inventario.

Como trabajo solo en el deposito, mi jefe me dice que va a mandar alguien desde la sucursal para trabajar conmigo. Como siempre, medio en broma medio es serio, le pido que me mande una cajera.

A la media hora, golpean el portón y me sorprendo al ver que vino Dana. Una morocha de un metro 60 con terrible jeta, unas tetotas apetitosas, y un poto algo grande pero durito. Después de unos mates, empezamos a laburar. Terminamos bastante rápido y le avisamos al jefe. Cargamos los datos en el sistema y esperamos ordenes.

Como a la media hora de hablar boludeces, nos llama el jefe y nos dice que a ellos les falta como dos horas, que aprovechemos para almorzar y el nos avisaba cuando seguir. Fuimos a la roti de la vuelta y nos pedimos dos porciones de guiso, ya que era un dia fresco. Volvimos al deposito y nos acomodamos para comer.

Después de almorzar, Dana me dice como en joda (con una sonrisa picarona en sus labios), que re daba para una siestita. Ni lo dude y atore: “ya armo el catre… pero hay uno para los dos”. Lo arme y me acosté. Se saco la campera y me pregunto si habia frazada, a lo que respondí, sin decirle una palabra, abriendo mis brazos, como para abrazarla.

Me hizo la seña de ojito y se acostó a mi lado dándome la espalda. El catre de una plaza era perfecto para quedar bien pegaditos. Dormimos como una hora haciendo cucharita, hasta que quiso acomodarse y sintió que me “desperte”.

Tenia un sueño húmedo, por lo que se me había parado la pija; al despertar, sentí como Dana me sobaba por sobre el pantalón. Sin dudarlo, le agarre las tetas, y comencé a besarle la nuca.

Sin mediar palabra se incorporó hasta ponerse de pie, y comenzó a quitarse la ropa; si dudarlo hice lo mismo. Pude ver que su vedetina rosa estaba empapada. Me senté en el catre, ella se inclino sobre mi, me beso en los labios, se giro dándome la espalda, separo sus piernas y, tomando mi pene con su mano, lo guió hasta su concha, introdujo la cabeza y se sentó sobre mi, haciendo que mi verga le quedara toda adentro. Fue un cortito, pero uno muy bueno.

Mientras ella me cabalgaba, yo le sobaba con una mano sus tetas y con la otra acariciaba su clítoris. En unos diez minutos comencé a sentir su vagina contraerse y dejo de jadear para largar un profundo suspiro. Como pudo se incorporó y se puso de pie frente a mi. Al ver que aun continuaba erecto, la mire a los ojos, le guiñe uno y asentí con la cabeza. Entendió a la perfección, por lo que se puso de rodillas frente a mi, y comenzo a mamar. Se veía que no era su primera vez, por lo que no dure mucho. Cuando le dije que le iba a llenar la boca de leche, se la saco de la boca y, poniendo mi falo entre sus tetas, me masturbo hasta que eyaculé.

Con sus suaves manos limpio mi semen de mi pene y fue directo al baño a limpiarse.

Cuando salió entre yo y sono el telefono. Me dijo que era el jefe, diciendo que había mandado las diferencias por correo, que las viéramos y que hasta alli seria todo por hoy. Cuando salí del baño, nos vestimos, y entre besos revisamos las diferencias. Cuando terminamos, transamos otro rato, nos despedimos y, antes de irse me dijo: “Mañana vuelvo por mas”.

The post Relaciones Laborales, follando en Junio con la compañera de labores appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/relaciones-laborales-follando-junio-la-companera-labores/feed/ 0
señora de los jugoshttp://www.relatosporno.tv/senora-de-los-jugos-2/ http://www.relatosporno.tv/senora-de-los-jugos-2/#comments Sat, 22 Sep 2012 15:01:26 +0000 http://www.relatosporno.net/2012/09/senora-de-los-jugos-2/ bueno todo comenzo,un dia con una vecina que vende jugos,y es una señora muy guapa acabade cumplir 47 maravillosos años tiene tres hijos y su esposo,el cual tiene un vicio jugar futbol. sin embargo cierto dia me la encontre en la calle con un pantalon negro ajustadito y que dejaver su rica panochita y me dije yo me tengo que cojer a esta señora. y cierto dia le pedi su numero de telefono y cual fue mi sorpresa que me lo da ,ya que yo nunca creei que me lo fuera adar ya que ella es una señora adinerada y

The post señora de los jugos appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

bueno todo comenzo,un dia con una vecina que vende jugos,y es una señora muy guapa acabade cumplir 47 maravillosos años tiene tres hijos y su esposo,el cual tiene un vicio jugar futbol. sin embargo cierto dia me la encontre en la calle con un pantalon negro ajustadito y que dejaver su rica panochita y me dije yo me tengo que cojer a esta señora. y cierto dia le pedi su numero de telefono y cual fue mi sorpresa que me lo da ,ya que yo nunca creei que me lo fuera adar ya que ella es una señora adinerada y de mucho respeto en el barrio. la invite acomer y me contesto que mejor la llevara a otro lado sin importar el lugar le dije que si un motel contesto que si no entendia que adonde quisiera yo que ella iva llegamos al motely inmediatamente me abrazo y me beso y me dijo que por favor me la cojiera la desvesty y salieron sus grandes pechos empese amamarselo y se quito el pantalonsegui acarisiandole su rica panochita sobre la pantaleta .la cual ya empezava a umedeserse de tan cachonda que estaba y me pedia que le me tiera mi verga ,sin embargo yo segia mamandole sus ricos senos en verdad no saben que hermosos senos tiene estaseñora lauraenseguida empeze adediarla y seretorcia como nunca y me pedia agritos que se la metiera toda y asi fue empese acercale mi verga a rica y rasuradita vagina la cual trai una rica rallita de bellos abajito del ombligo hasta que termina en su panochita.acto seguido empeza acogermela tan rico y al mismo tiempo decia que que rico apretaba ya que nunca imaginaba que una señora de su edad apretara con su vagina tan rico y delicioso.y le comentaba que si su marido no se lacojia y cual fue mi sorpresa , contestandome que cuado cojia con su marido era muy esporadico y que no sentia nada ya que vivian una relacion fracturaday que casi ya a esas altura muy poco cojia con el por eso habia aceptado cojer conmigo y seguiamos cojieno de lo mas rico y deliciosoyo sacaba mi verga de su pichita y me daba unas ricas mamadas en mi verga y volvia ametersela hasta que por fin logre que se viniera por segunda vez comentandome que que rica verga tenia luego la puse a a perrito y trementas cojidas que le di hasta que por fin me hizo que viniera dentro de su pichita y que rica esperiencia de haber conocido auna señora vendedora de jugos

Colaborador: benja arrollos

The post señora de los jugos appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/senora-de-los-jugos-2/feed/ 2
La historia de las hermanas I: Janethttp://www.relatosporno.tv/la-historia-de-las-hermanas-i-janet/ http://www.relatosporno.tv/la-historia-de-las-hermanas-i-janet/#respond Sat, 22 Sep 2012 14:56:42 +0000 http://www.relatosporno.net/2012/09/la-historia-de-las-hermanas-i-janet/ Hola amigos, como ya he mencionado en anteriores relatos, mi nombre es Adrián, actualmente tengo 24 años soy de México, del estado de Sinaloa. En esta ocasión les contare algo que ocurrió tiempo después de que logre cojerme a la maestra Sosa. Como les he contado en mi relato anterior la posición de mi familia es algo acomodada, no voy a decir que somos millonarios o algo así, pero vivimos muy bien, en un buen barrio. En la casa del lado, vive una familia de seis, padre y madre, la señora era viuda y se caso con su actual esposo

The post La historia de las hermanas I: Janet appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

Hola amigos, como ya he mencionado en anteriores relatos, mi nombre es Adrián, actualmente tengo 24 años soy de México, del estado de Sinaloa. En esta ocasión les contare algo que ocurrió tiempo después de que logre cojerme a la maestra Sosa. Como les he contado en mi relato anterior la posición de mi familia es algo acomodada, no voy a decir que somos millonarios o algo así, pero vivimos muy bien, en un buen barrio.

En la casa del lado, vive una familia de seis, padre y madre, la señora era viuda y se caso con su actual esposo cuando ya tenia tres hijas y posteriormente le dio un hijo varón. Las que ocupan mi interés son las tres hijas de la señora: la menor Nadia, una chica unos tres años mayor que yo, con la que tenia una relación más cercana cuando éramos niños, ya que jugábamos juegos de video y esas cosas de vez en cuando, pero conforme se hizo mayor, nos fuimos distanciando. Ella es bonita, delgada, no tiene formas muy pronunciadas, pero su cuerpo es bonito, es algo más alta que yo, pero no mucho. La hija del medio Janet, es unos cinco o seis años mayor que yo, ella es un ejemplo de lo que es tener buenas formas y ser generosa con los voyeurs, tiene unos pechos tremendos, seguramente son 90 o posiblemente más grandes, usa blusas con escote, muy seguido y no han sido pocas las veces que la he observado, tiene una piel muy bonita, ignoro como era su padre pero tiene rasgos asiáticos, las tres hermanas los tienen de hecho, pero en ella son más marcados, su piel es muy bonita y tiene un tono amarillo blanquecino. La mayor se llama Brenda, será unos ocho o nueve años mayor que yo, ella es la más alta de las tres, su cuerpo es mucho más rellenito que el de sus hermanas, ignoro si es porque ella es mayor. Sus pechos son enormes, son como sandias, grandes y firmes. A veces he escuchado como habla con mi madre sobre lo mucho que sufre para encontrar ropa interior de su talla y como sufre dolor de espalda.

En cierta ocasión cuando tenía algo así como quince años, solía pasar mucho tiempo en la azotea de mi casa, pensando o viendo el cielo, los techos de las casas están comunicados, así que a veces saltaba al techo del vecino y me sentaba ahí. En una de esas incursiones, descubrí que había un tubo plástico, tapado con un viejo recipiente plástico, por curiosidad levante el vaso y vi por el tubo. El tubo daba justo al baño de la casa y justo en ese momento Janet estaba tomando una ducha, casi muero de la impresión, su cuerpo era realmente hermoso, no voy a decir que pude ver con todo detalle, hubo cosas que obviamente no pude ver, como su pubis y su trasero en todo su esplendor. Pero aun así pude ver que sus pezones eran de un color azulado pálido y combinaban perfecto con su piel, la cual estaba salpicada de lunares que la hacían ver muy sexi.

Quisiera decir que después de eso la espíe a ella y a sus hermanas miles de veces más y que me hice millones de pajas ahí mismo. Pero seria mentir descaradamente, solo pude verla en esa ocasión y aun cuando espíe varias veces por ahí, no pude volver a coincidir con ninguna de las hermanas, al poco tiempo, sellaron el tubo y esa es toda mi etapa de voyeur. Algún tiempo después, mi padre insistió en que pasaba mucho tiempo sin hacer nada, así que me mando a tomar clases de computación, con lo que me volví algo más diestro en el manejo de la computadora y cuando me gradúe, mi madre muy orgullosa lo pregono con todas sus amigas y se corrio la voz de que yo sabia de esas cosas, que por aquella época no era tan común como hoy. Un buen dia en que me encontraba en casa solo, como casi siempre, escuche sonar el timbre, baje a ver quien era y para mi sorpresa vi que era Janet.

Hola Adriancito, un apodo que le debo a mi madre y que siempre se ha prestado para que mis amigos me hagan burla cuando me encuentro con algún vecino o familiar en la calle. Hola Janet, buen día, salude. Mi madre no esta en casa, me adelante, era obvio que ella no vendría a hablar conmigo, no éramos cercanos y no había mucho que pudiera tratar conmigo, por mucho que me pesara, yo solo podía ver ese par de tetas, pero fuera de eso nada. Entonces ella dijo, no venia con tu mamá, vengo a ver si me puedes ayudar un poco. ¿Con que? le dije. Veras, papá nos compro una computadora pero no tengo idea de cómo armarla, Nadia es la que suele hacer esas cosas, pero no esta y quisiera usarla antes de que llegue, solo para robarle el momento, me dijo, riendo. Me parece bien, yo te ayudo, cerré la puerta y la acompañe a su casa.

Ella vestía un jean corto, que llegaba hasta las rodillas, una blusa negra con un escote algo pronunciado, pero sin llegar ser descarado, si se inclinaba un poco, se podía notar un lunar muy coqueto sobre su seno derecho. Su cabello estaba recogido con una sencilla cola de caballo. Todo en esa chica era muy incitante.

Entramos a su casa, tal como dijo no había nadie, me llevo hasta la habitación que compartía con Nadia, que era donde estaba la computadora. Había sacado los componentes de la caja pero no había sabido armarlos. Puse manos a la obra y en menos de 10 minutos tenia su computadora armada sobre su escritorio y lista para usarse. Le dije quieres hacer los honores, ella con una sonrisa coqueta, presiono el botón de encendido. Como se imaginaran, si ella no sabia como armar una computadora, mucho menos sabia que hacer con una, así que me pregunto y esto para que sirve? Yo me reí y le dije, pues para muchas cosas, empecé a mostrarle diversos programas, lo básico, el paint, el office, y cosas así, mientras ella veía la pantalla, yo le espiaba el escote, al estar ella sentada viendo la pantalla y yo de pie a su lado, tenia una vista muy buena de sus pechos. Por momento ella se volteaba, como tratando de sorprenderme, pero yo tenia algo de practica disimulando. Lo que si no podía ocultar era la erección que se me estaba formando. Para empeorar la situación, llevaba un pantalón deportivo, de modo que cuando mi amigo se puso muy contento, formaba un bulto bastante comprometedor.

Como explique en el relato anterior, mi verga no es enorme, pero en cambio si es bastante gruesa. Empecé a pensar muy rápidamente en como salir de ahí, sin que se notara mi bulto, pero luego pensé, bueno seguramente no es la primera vez que ve algo así, dejare que siga el juego después me iré y me haré una paja enorme en honor a esas tetas. Como si no pasara nada seguí explicando el funcionamiento de algunos programas. Entonces note que, en una mirada furtiva, ella noto el bulto y se volteo mientras sonreía. En ese momento se inclino más, como para leer, lo cual logro que sus pechos se notaran aun más, yo en ese momento ya no disimulaba, si la señorita queria jugar a calentarme yo con mucho gusto jugaría. Y bueno Janet, le dije, que opinas de tu nueva computadora. Es bastante útil me dijo, ayudara mucho a la hora de hacer la tarea. Aunque aun no me has dicho lo del Internet y eso. Le explique que el Internet tenían que contratarlo con la compañía de teléfonos y que una vez puesto, podrían usarlo para buscar todo tipo de cosas. Me pregunto si era cierto que había mucho porno en Internet, me lo pregunto con una voz picara y sugerente, mientras se estiraba hacia atrás, como desperezándose, con los brazos en alto, lo cual hizo que sus pechos resaltaran mucho. Le respondí que en efecto, había mucho porno en Internet, a lo que me pregunto ¿y tú tienes Internet? Le dije que si, a lo que me dijo, no andas viendo cositas malas verdad, aun eres muy joven.

Si supieras, pensé, pues no quisiera que fueras a contarle a mi madre. Como crees dijo ella, inclinándose hacia delante, mostrándome su escote cada vez más. Bueno, le dije mirándole el escote, he visto un par de cosas. Esto hizo que se riera. Se te nota, dijo, mirándome el bulto. Te ha gustado lo que has visto, dijo sonriendo. A cualquier hombre le gustaría. Y además de ver, ¿has hecho alguna otra cosa Adriancito? Bueno eso, ya es un poco más privado, si te cuento, tendrías que contarme cosas tuyas también. Mira al niño, tan listo jeje, pero no creo que tengas mucho que contarme, o sí? Bueno he tenido unos cuantos manoseos con alguna amiga por ahí, pero nada más, mentí. Seguro que lo que tú quieres es algo más que un manoseo, me dijo mirando mi bulto de nuevo. Claro que sí, le dije, pero ya sabes, no siempre se puede tener lo que se quiere, además me preocupa algo le dije. ¿Que te preocupa? Me dijo, algo más seria. Bueno le dije, es algo personal y no sé si debo contarte. Anda dime, no le cuento a nadie. Le dije, me preocupa que siento que mi pene es algo pequeño, lo cual, en cierto modo, es verdad, no es muy largo, nunca ha medido más de quince centímetros, no es que sea poco, con el tiempo aprendí que es el tamaño normal, pero como ya dije es muy grueso, mucho más de lo normal. Ella se puso algo seria y me dijo que esa era una preocupación muy normal en los hombres, que a casi todos les preocupa lo mismo y cosas así. De cualquier modo me preocupa, le dije, le pregunte si ella había estado con algún hombre.

Me dijo que como le contara alguien se las pagaría, pero termino contándome que si, que había tenido relaciones con un par de novios, nada serio. Le dije que si podía terminar con mi duda y ver mi pene, que me dijera si en comparación, era pequeño o normal. Ella se negó al principio, fingiendo que le daba vergüenza, pero era obvio que entre mi bulto y la conversación, se había calentado y la idea de verle el pene a un muchacho más joven, debió parecerle divertida. Finalmente accedió y se me acerco, me baje el pantalón, conteniendo una sonrisa, era obvio que lo que iba a ver la iba a impresionar modestia aparte. Los ojos de Janet se abrieron, junto con su boca, se llevo las manos a la cara, mientras veía mi verga por entre sus dedos. Haciéndome el que no vi nada, le pregunte y bueno, dime, ¿no es de tamaño normal verdad? Por momentos no me dijo nada, solo veía embobada mi verga en erección. Finalmente me dijo, ¿me dejas tocarlo? En ese momento pensé, estas tetas son mías. Asentí con la cabeza, para aparentar seriedad y nerviosismo, después de todo yo era el virgen.

Acerco su mano temblorosa y toco mi pene, primero con delicadeza luego con algo más de firmeza, haciendo que la cabeza del pene se descubriera. Cuando menos pensé, estaba masturbandome en toda la regla. Entonces decidí tomar el control de la situación, empecé a acariciar el cabello y luego empecé a empujar su cabeza hacia mi verga. Al ver mis intenciones sonrío y mientras me veía a los ojos, se pasó la lengua entre los labios y le dio un beso a la cabeza de mi pene, el cual ya empezaba a sacar liquido preseminal. Luego continuo besando y lamiendo mi pene, mientras continuaba masturbandome y me acariciaba las bolas. Por un momento dejo de chupar y me dijo, tienes una verga deliciosa, Adriancito. Entonces le agarre las tetas y le dije, estoy seguro que tus tetas son mucho más ricas que mi verga. Ella sonrío y se levanto y se quito la blusa y el bra. Apuesto a que siempre quisiste ver mis tetas Adriancito. Eso de Adriancito ya empezaba a molestarme. Con firmeza y ya sin fingir nervios ni nada, me quite por completo el pantalón y me acerque hasta quedar frente a ella. La bese, con furia, metiendo mi lengua lo más adentro que pude mientras con mi mano derecha le apretaba un seno y con la izquierda le recorría el culo, pegando toda mi verga a su jean. En ese momento me di cuenta de que Janet no solo poseía unas tremendas tetas, también tenia un culo bastante decente, cosa muy poco común entre mujeres con buenas tetas. Abandone su boca para besar su cuello, sin dejar de acariciar sus tetas. Ella dijo, caramba Adriancito, vaya que besas bien, empiezo a dudar de que seas virgen. Me incorpore y le dije al oído, tienes razón, hace ya algún tiempo que no soy virgen, lamí su oreja y la lleve a su cama. Eres un niño malo, me mentiste. Si te mentí le dije, mientras forcejeaba con su jean, pero no soy un niño, soy un hombre. Ya veremos que tan hombre eres Adriancito, me dijo mientras se acariciaba los pechos y estiraba las piernas para sacarse el jean. Su calzón era grande y blanco, como para andar en la casa, estaba muy húmedo del frente, se lo baje con ambas manos y lo saque recorriendo sus piernas. Me lo lleve a la cara y aspire su aroma, mezcla de sudor y flujo vaginal limpio. Buena señal, pensé, en cierta ocasión me toco una chica cuya vagina olía a pescado muerto. Acaricie sus piernas y bese uno de sus pies, eran pequeños y llevaban esmalte negro. Mis caricias subieron todo el camino hasta su pubis, con firmeza, atraje hacia mi sus caderas y deleite mi vista con el conejito de Janet, de color sonrosado y con el bello recortado pero no totalmente depilado, lo suficiente como para que se notara la entrada a su rica panochita. Entonces recordando su cortecia, le di un beso en los labios mayores justo antes de abrir la boca y empezar a lamer y chupar toda esa miel que le brotaba. Janet empezó a gemir y sus manos abandonaron sus tetas para ir directas a mi cabeza y empezar a empujar, al tiempo que sus caderas de empezaban a menear con violencia. Asiiiiiiii Adriancitooooooooo, justo ahí mi papacito, no te pares por lo que más quieras. Cuando empezó a jadear más fuerte y a mover aun más las caderas supe que el orgasmo era inminente y empecé a meter mi dedo índice con ganas mientras aprisionaba su clítoris entre mis labios y lo movía en círculos con la lengua. Entonces Janet me presiono como si quisiera que me metiera en su vagina y se corrió con un gemido largo, mojando mi cara con sus jugos. Sabia que tenia que actuar rápido, no llevaba condones y lo más seguro seria que Janet no me dejaría cojerla sin uno, así que sin mediar palabra me coloque entre sus piernas rápidamente, mi erección ya era dolorosa. Coloque mi pene en la entrada de su panochita y entonces ella reacciono y me dijo, espera que haces, no tienes condon, Adriancito detente, por favor. Entonces le dije, no me llamo Adriancito, soy Adrian y empuje con fuerza, la panochita de Janet estaba bastante apretada, pero termino por ceder poco a poco. Ella apretaba las sabanas de su cama con las manos crispadas mientras se mordía el labio para no gritar. Su carita se había puesto roja y sus ojos estaban llorando. Se veía muy excitante. Cuando por fin la cabeza de mi verga entro, Janet ya había empezado a disfrutar, sus caderas poco a poco empezaron a recuperar el ritmo que habían llevado durante la mamada que le di. Y obvio mi pene empezó a ganar más y más terreno, hasta que por fin entro entero en su apretada panochita. Entonces le dije, que tal putita, ¿te gusta como te cojo? Eres un malvado, me la metiste cuando estaba desprevenida. Empezo a besarme y me dijo, me encanta como me la clavas, es la más gruesa que me han metido, eres todo un hombre, Adriancito. Le di un empujon firme y le dije ¿Te parece que esta verga es de un Adriancito, putita? Mmmm papito, claro que no. Entonces de ahora en adelante me diras Adrián entendido. Siiiiii papi, lo que tu digas, pero no dejes de moverte, creo que me voy a correr otra vez, las caderas de Janet de movían frenéticas buscando el orgasmo. Por mi parte tenia que hacer grandes esfuerzos para no correrme. Entonces me abrazo fuertemente y mientras me clavaba las uñas en la espalda se corrio, hice un esfuerzo sobre humano y aguante sin correrme y le dije rapido putita, voy a correrme, ella se quito tan rapido como pudo y yo le dije, hora de tomar tu lechita, ella se acerco y cubrio la cabeza con sus labios y empezo a mover la lengua, era muy buena mamando y tenia muy buenos trucos, he de admitirlo. Entonces me corri, un chorro largo y luego otro menor y después unas cuantas gotas. Ella se trago completo el primero, el segundo le cayo en la cara y las gotitas terminaron en su pecho. La lechita de adolescente es muy buena, vas a tener que darme de beber más seguido Adrián, mientras recogía los restos de semen de su rostro y se los llevaba a la boca. Yo me reí y le dije, tengo toda la leche que quieras putita. La bese y le dije ahora quiero que te pongas en cuatro patas, como la perrita putita que eres. No puedo creer que aun quieras seguir cogiendo. Quiero ver de cerca ese culito, le dije. Ella se coloco en cuatro y le dije que se moviera de tal modo que quedara viendo para el espejo grande de su cuarto. Quiero verte la cara de puta que pones cuando te la clavo. Me pone bien caliente que me digas puta, eres todo un diablo Adrián. Sonriendo empece a chupar su vagina de nuevo, mientras lo hacia moje con su flujo todos los dedos de mi mano y empece a besarle las nalgas. Era un culo hermoso, con forma de corazón, con un lunar a medio camino entre su vagina y su ano. Entonces separe sus nalgas y vi su culito, era pequeño y arrugadito, sonrosado como su panochita y sobre todo, cerrado. Le dije, putita alguna vez te la han clavado por aquí y acaricie su anito con el meñique. Me dijo, no Adrián, por favor no lo hagas, tu verga es muy gruesa. Me vas a matar. Le di dos nalgadas y le dije, a mi no me puedes decir que no. Yo no soy tu novio, soy tu hombre y puedo cogerte como yo quiera, escuchaste perrita puta. Si, pero por favor ten cuidado. Lo tendré putita, no eres la primera que le desvirgo el culo. Un día tienes que contarme esas aventuras, dijo entre gemidos de dolor al sentir mi dedo índice entrar y moverse. Fui incorporando dedos hasta, que logre que su culito queda bien abierto, ayudo el hecho de que toda la situación la tenia bien caliente y en todo momento estuvo masturbándose. Bien perrita tu culito esta listo, ahora por favor te pido que te relajes, voy a lubricar mi verga con tu panochita, se la metí y vi que sus intenciones fueron hacer que continuara cociéndomela por ahí hasta que me corriera. Pero se la saque rápidamente, en cuanto tuve algo de su flujo en la verga. Muy bien, ahora relájate, no te resistas o te dolerá más. Coloque la cabeza en su culito mientras ella se abría las nalgas, tratando sin duda, de que fuera lo menos doloroso posible. Presione con firmeza y el culito como siempre pasa las primeras veces, ofreció resistencia. Pero con la lubricación y la dilatación que le había dado, poco a poco fue cediendo. Pude ver la cara de Janet en el espejo, sus ojos abiertos llenos de lágrimas, los dientes apretados, por momentos se abrían para jalar aire y tratar de gritar, pero no salían sonidos de su boca. Entonces con un firme empujon, la cabeza se abrio paso y Janet dio un largo suspiro. Eres un bruto, me rompiste el culo, por favor ya no sigas. Eso dicen todas, jadeé, pero confia en mi, vas a ver como te gusta, le dije mientras empujaba el resto. La sensación era maravillosa, Janet tenia un culito caliente y muy apretado, y ella en vez de relajarse por momentos lo apretaba más, como queriendo defenderse. Con toda la verga adentro de su culo le dije, vez ya te entro todo, lleve mi mano a su vagina y empece a masturbarla. Esto con dos fines, ayudarla a que se relaje y darle tiempo de que se acostumbre a mi verga. Cuando ya su panochita estaba mojadita y palpitante en mi mano, empece a moverme, primero muy lentamente y después más fuerte. Para ese momento Janet ya le habia encontrado el amor a tener una verga en el culo y tenia la boca abierta y los ojos muy vivos, casi estaba babeando sobre su cama. Eso putita, ya vez como si te gusta que te coja por el culo. Siiiiiiiii papito, dame más por favor, soy tuya Adrian, toda tuya. Eso me gusta perrita le dije, mientras le daba nalgadas, porque este culito es para mi, entendiste, no me importa si tienes novio o te casas, pero este culo es solo mio y siempre que yo quiera, me lo vas a dar. Entendido, le dije apretando sus tetas. Siiiiii, siiiii lo que tu digas, soy tu perra caliente, cojeme con la puta que soy. Eso fue mi limite, le empuje la verga hasta el fondo y me corri, más fuerte que las veces anteriores. Aaaaaaaaaaaaaaaa tu leche, la siento toda en mi culo, me corro yo también.

Después de eso, Janet cayo sobre el colchón jadeando y sin muchas ganas de moverse. Su cara estaba toda roja y al igual que su pecho, respiraba agitadamente. Miro el reloj, habian pasado dos horas. Me dijo que era mejor que me fuera, porque su hermana Nadia, llegaria en una hora y ella tenia que limpiar el cuarto y tendria que sacar de algun modo el olor a sexo de la habitación. Me dio un beso de despedida que casi hace que me ponga duro de nuevo y me dijo, no te emociones, ya no hay tiempo de coger otra vez. Le dije, no hoy, pero recuerda que eres mi putita perra, entendiste, dije sonriendo. Lo sé, mi culo es tuyo papi.

Me vestí y me fui de a casa, donde mi madre me esperaba algo molesta por no saber a donde andaba. Le explique que fui a ayudarle a los vecinos a instalar su nueva computadora, mamá me felicito por ser tan amable y me dijo que así es como debo ser siempre, porque la amabilidad siempre trae cosas buenas. Yo le dije, en efecto mamá trae muchas cosas buenas

Colaborador: AdrianXXX

The post La historia de las hermanas I: Janet appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/la-historia-de-las-hermanas-i-janet/feed/ 0
Mi primera vez en 3° de secundariahttp://www.relatosporno.tv/mi-primera-vez-en-3-de-secundaria/ http://www.relatosporno.tv/mi-primera-vez-en-3-de-secundaria/#respond Mon, 28 May 2012 12:45:42 +0000 http://www.relatosporno.net/2012/05/mi-primera-vez-en-3-de-secundaria/ Esta es la primera vez que escribo la verdad lo pensé mucho y por fin me decidí Mi historia es real solo cambie los nombres para protegerme a mi y a los que integran este relato, al final solo lo sabemos los cuatro (eso creo), era el mes de mayo de 1985 yo iba en tercero de secundaria, vivía en ese entonces por el parque de Popotla. Me llamo Karla y en ese tiempo andaba con un niño de mi escuela el cual era mi mejor amigo, Juan paso a ser mi novio solo por no dejar que otra andara

The post Mi primera vez en 3° de secundaria appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

Esta es la primera vez que escribo la verdad lo pensé mucho y por fin me decidí

Mi historia es real solo cambie los nombres para protegerme a mi y a los que integran este relato, al final solo lo sabemos los cuatro (eso creo), era el mes de mayo de 1985 yo iba en tercero de secundaria, vivía en ese entonces por el parque de Popotla.

Me llamo Karla y en ese tiempo andaba con un niño de mi escuela el cual era mi mejor amigo, Juan paso a ser mi novio solo por no dejar que otra andara con el, nuestra relación era buena, venia ami casa y yo a la de el, salíamos al cine a cotorrear con nuestros demás amigos, su hermana era novia de Paco otro amigo en común y a veces los cuatro nos reuníamos en mi casa para ya saben… empezar platicando y terminar fajando

La hermana de Juan, María, era mayor que nosotros y era muy calentchur yo también lo era pero a los 14 años todavía trataba de ocultarlo a los demás, ella era muyyy explicita y nada penosa cuando estábamos los cuatro, siempre hablaba de sexo y sugería jugar botella de castigos que iban desde besos de 5 minutos asta meter la mano al pantalón, playera, blusa y cosas así

Entre ella y mi amigo si se tocaban mas, pero Juan y yo preferíamos no ir mas allá por lo que solo nos besábamos y acariciábamos por encimita, en ese tiempo yo le hacia el aseo al departamento de mi tío, recuerdo que ya me tocaba la vagina desde antes pero por miedo (pese a que sentía rico) rápido quitaba la mano, pero un día al tenderle la cama a mi tío de abajo del colchón salio una revista en la que estaba una chica con el pene de un tipo en la boca, esa fue la primera vez creo que vi un pene tan gordo y tan grande, ya había sentido alguno al besarme con mis novios pero nunca había los había visto, eso me prendió de inmediato entre miedo y deseo comencé a ver la revista inmediatamente sentí como se mojaba mi vagina y comencé a sentir esas cosquillitas en el vientre, pronto eche a volar mi imaginación y comencé a tocarme mientras veía esas fotos de sexo explicito

Comencé a sentí una sensación de calor subir y bajar mi cuerpo, sentía como que algo quería explotar en mi vientre y una vez mas el miedo, aquella culpa que se siente porque toda la vida te dicen –déjate ahí, eso es malo- al sentir que aquello venia (ahora se que era un orgasmo) me detuve, guarde la revista bajo el colchón y al estarla metiendo vi que había muchas mas revistas, de ahí en adelante las vería a diario mientras me tocaba.

Claro siempre que sentía como que algo quería explotar en mi vientre una vez mas venia el miedo, –déjate ahí, eso es malo- y le paraba perdiéndome esa sensación tan rica que ahora no dejo de experimentar, mi cuerpo estaba como boiler a eso le agregamos los juegos de Paco y María.

Así llegamos a Junio los últimos días de escuela muchas veces ya ni clases teníamos, Paco y María, Juan y yo seguíamos con nuestras reuniones en mi casa aprovechando que mi mamá trabajaba y mi papá había muerto 3 años antes y que mis dos hermanos siempre estaban en la calle solos en casa veíamos películas, platicábamos, jugábamos y fajábamos, claro llego el día de mi cumple yo tenia 15 pero mi fiesta me la harían meses después, entre Junio que cumplí mis 15 y Octubre mes en que me hicieron mi fiesta, perdí mi virginidad claro con Juan y con una pequeña ayuda de María y Paco, las cosas pasaron así

Un día cuando llegaron a mi casa María llevaba un pantalón de mezclilla y yo traía puesta una falda y blusa estaba como siempre sola, tocaron el timbre y baje a abrir estaban ahí los tres y me dijeron que querían que fuéramos al cine, como mi mamá no estaba y no le había pedido permiso pues les dije que no podía que mejor pasaran así entonces pasaron y ya adentro empezamos la platica, estábamos en la sala, en casa la sala tenia 3 sillones tipo colonial dos individuales y uno para 4 personas Juan y yo estábamos en el de 4 personas y María y paco estaba en uno de los que eran individual, los tres sillones formaban un cuadrado por lo que los que estuvieran ahí podían verse de frente sin ningún problema, y comenzamos como siempre a platicar asta que llegamos al tema del sexo, que si se siente rico, que si se pone duro la platica fue subiendo de tono, Paco y María comenzaron a fajarse se daban unos besotes que parecía querían comerse, para no variar Paco comenzó a desabotonar el pantalón y bajarle el cierre a María para introducirle la mano y ella comenzó a gemir, Juan y yo solo veíamos acostumbrados a siempre verlos ya que siempre hacían lo mismo, Juan me tomo de la nuca y me acerco a él para que lo besara comenzamos a besarnos de repente Paco le dijo a María –vamos a hacerlo- nunca escuche la respuesta de María pero creo que asintió con la cabeza porque paco se separo de ella y se desabrocho el pantalón bajándolo a medias nalgas

María comenzó a meterse el pene de Paco a la boca y chapárselo, eso estaba yendo mas allá de lo normal nunca habían echo eso frente a nosotros Paco le bajo los pantalones a María ella abrió las piernas, el se hinco, no veíamos como entraba el pene en la vagina de María pues solo veíamos a Paco por atrás moviéndose pero si escuchábamos como María jadeaba y ese sonido que hace un pene entrando y saliendo de una vagina súper húmeda. Yo estaba que ardía al escuchar esos sonidos tan excitantes mi vagina comenzó a humedecerse también, por unos segundos Juan y yo nos quedamos viendo a su hermana coger con nuestro amigo ahí frente a nosotros, Juan me siguió besando yo cerré los ojos y me deje llevar no sabia que hacer a los 15 años no tenia ninguna experiencia, en las revistas de mi tío solo eran fotos nunca tuvieron las revistas movimiento y ahí estábamos oyendo como María gemía y como su vagina elevaba sonidos de chasquidos cada que le pene de Paco entraba en ella

No se cuanto tiempo paso Juan y yo nos besábamos y nos acariciábamos pero en tiempos dejábamos de besarnos para ver el espectáculo de sexo en vivo, no supe que decir y solo se me salio decirle a Juan –que onda con estos- Paco giro un poco sin sacárselo a María nos miro y nos dijo -¿Qué… ustedes no lo van a hacer? – al momento que llevaba su mano a la bolsa de su pantalón para sacar un condón que traía en ella y lanzarlo hacia nosotros

Juan lo tomo bajo su cierre del pantalón y saco su pene erecto, yo lo vi y no pude hacer mas que mirarlo, Juan abrió la envoltura y comenzó a ponerse el condón mientras yo levantaba mi falda para quitar mi ropa interior mojada del puente por tanta excitación, Juan se sentó en el sillón y yo me senté sobre de el, las rodillas apoyadas en el sillón frente a frente me levante un poco sobre mis rodillas para acomodarme al sentir la punta de su pene en mi vagina una oleada de calor y electricidad recorrió mi cuerpo despacio comencé a bajar y ambos cerramos los ojos ahí estaba entregándole mi virginidad a Juan, no por amor si por tanta calentura

Recuerden que les dije que era mi mejor amigo y solo fue mi novio por no dejar que fuera novio de otra, pero eso que importaba su pene estaba totalmente dentro de mi vagina, comenzamos a movernos yo sentía estar en el cielo no recuerdo cuanto duro, lo que si recuerdo es que no me dolió no hubo sangrado como muchas dicen que pasa solo había placer y sensaciones nuevas, tampoco recuerdo si terminamos antes que María y Paco si terminamos después, lo que si recuerdo es que una vez que termino esa orgia María se paro y se fue al baño y yo atrás de ella, María estaba llorando y le pregunte el porque ella me dijo que Paco le había dicho que era una puta y que ella no lo había echo con el por puta sino porque lo amaba

talvez no era una puta, pero es cierto que por ser mayor que nosotros aunque no por muchos años no debió de haber echo todo eso enfrente de su hermano y de mi, al otro día Juan fue a verme y me dio una nota en la que me decía que el no hubiera querido que las cosas pasaran así yo la verdad nunca sentí culpa ni remordimiento

lo hicimos algunas veces mas, después entro otra persona a mi vida y lo termine, yo recuerdo que para mi era mas placentero masturbarme que tener relaciones con Juan, con mi otra pareja descubrí lo rico que son los orgasmos me case cuando apenas cumplí los 17, después supe que Juan se volvió gay pero eso ya es otra historia

Este es el relato de mi primera vez espero que les guste
mi correo para que me contacten es erendira_m2000 @yahoo.com.mx

Colaborador: Eren

The post Mi primera vez en 3° de secundaria appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/mi-primera-vez-en-3-de-secundaria/feed/ 0
mi mamita dormidahttp://www.relatosporno.tv/mi-mamita-dormida/ http://www.relatosporno.tv/mi-mamita-dormida/#comments Wed, 09 May 2012 18:11:42 +0000 http://www.relatosporno.net/2012/05/mi-mamita-dormida/ todo comenzo un dia al llegar a mi casa, empeze a jugar en el pc cuando mi mama se quedo dormida en el sofa, aproveche y me saque la verga y me empeze a masturbar,me acerque ami mama y frote mi verga contra su boca, estaba asustado de que despertara, pero continue, le empeze a frotar sus senos cuando escuche que me dijo en voz exaltada ” que estas haciendo!!!” no supe que decir y preferi continuar cuando mi mama me agarro la mano y ,me dijo “que estas haciendo….no sabes como tocar a una mujer” me cogio la mano

The post mi mamita dormida appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

todo comenzo un dia al llegar a mi casa, empeze a jugar en el pc cuando mi mama se quedo dormida en el sofa, aproveche y me saque la verga y me empeze a masturbar,me acerque ami mama y frote mi verga contra su boca, estaba asustado de que despertara, pero continue, le empeze a frotar sus senos cuando escuche que me dijo en voz exaltada ” que estas haciendo!!!” no supe que decir y preferi continuar cuando mi mama me agarro la mano y ,me dijo “que estas haciendo….no sabes como tocar a una mujer” me cogio la mano y me instruyo como debia sobarle las tetas,luego se abrio el camison y me mostro esas tetasw hermosas, grandes, firmes, con el pezon grande y una aureola mediana, me agarro del pelo y me dirigio a una de ellas, empeze a besarla mientras mi mama gemia,luego me agarro la polla y la dirigio a su boca pude sentir como su lengua era frotada contra mi glande, estaba en el extasi; por la excitacion no me di cuenta que mi mama se habia desnudado , me di cuenta cuando mi mama me lo puso apenas en la entrada de su vagina, introduje mi polla lentamente, alli senti un calor nuevo, una sensacion indescriptible, empeze un mete saca mas rapido cuando de repente senti que me hiba a correr, saque mi polla y se la introduje en la boca a mi mama, me corri en ella y me encanto ver como ella tragaba mi semen, sequimos follando masomenos una hora mas, luego nos bañamos juntos y esa noche repetimos lo hecho en la tarde, despues de eso follamos cada vez que podemos incluyendo cada vez poses distintas pronto les contare otras historias con mi mama

Colaborador: JUAN

The post mi mamita dormida appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/mi-mamita-dormida/feed/ 1
Me Tire a Mi Sobrinahttp://www.relatosporno.tv/me-tire-a-mi-sobrina/ http://www.relatosporno.tv/me-tire-a-mi-sobrina/#respond Sat, 28 Apr 2012 11:34:11 +0000 http://www.relatosporno.net/2012/04/me-tire-a-mi-sobrina/ la historia es Corta, hace unos meses me he vuelto adicto. Tengo un excelente trabajo…. mi sobrina tiene 25años, me apoya con la limpieza de mi depa. tiene una hija de 7 años y una vez vine un poco ebrio …. y le propuse Tomar vino acepto sin dudarlo y quise invitarle un poco de la Nota … me tomo 3 horas converserla k probar un pokito de kkina aveces x k andaba strezada, le dije k solo lo probara si no le gustaba k lo escupa. bueno no le gusto el sabor pero a los 5 minutos dijo k

The post Me Tire a Mi Sobrina appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

la historia es Corta, hace unos meses me he vuelto adicto. Tengo un excelente trabajo…. mi sobrina tiene 25años, me apoya con la limpieza de mi depa. tiene una hija de 7 años y una vez vine un poco ebrio …. y le propuse Tomar vino acepto sin dudarlo y quise invitarle un poco de la Nota … me tomo 3 horas converserla k probar un pokito de kkina aveces x k andaba strezada, le dije k solo lo probara si no le gustaba k lo escupa. bueno no le gusto el sabor pero a los 5 minutos dijo k la probaria solo una vez. ese dia fue su primera vez en esos temas, sintio tanto calor k nos bañamos juntos por k nuestra temperatura estaba elevada. Mi pene estaba mas muerto y no pensaba en sexo, sin embar ella estaba cachonda, Bueno logico es k la sirviera con un sexo oral…. y se me ocurrio tomar Viagra + cerveza nunca me ardio tanto de placer el pene. despues de eso no recuerdo x k me desmalle… al dia siguiente me pidio un poco y la mande a la mierda. le dije k lo hariamos cada 2 meses, mentiras mas grande ahora me chupa la pija interdiari y nos malogramos cada quincena. estamos como pareje enferma pero aprendi a amarla. no le falta nada, Hasta k la muerte nos separe.

Nunca dijo j seria un buen relato… solo k recien empiezo a vivir.

Saludos

Juan

Colaborador: Juan Carlos

The post Me Tire a Mi Sobrina appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/me-tire-a-mi-sobrina/feed/ 0
mi amiga vanesahttp://www.relatosporno.tv/mi-amiga-vanesa/ http://www.relatosporno.tv/mi-amiga-vanesa/#respond Fri, 20 Apr 2012 13:59:46 +0000 http://www.relatosporno.net/2012/04/mi-amiga-vanesa/ La invite a Vanesa a mirar una película porno porque después de tanto hablar de sexo, a pesar de que somos amigos me hacia calentar mucho. La invitación era solo para mirar y masturbarnos juntos, pero no fue tan así, tuvimos que ir a un telo, era el único lugar donde podíamos estar los dos, vale aclarar que los dos somos casados, pero queríamos sentir esa calentura de estar con una persona nueva. Así que fuimos después de tanto dar vueltas…le pedí que se pusiera algo lindo y una remerita rosada que me hacia calentar. Cuando llegamos a la habitación

The post mi amiga vanesa appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

La invite a Vanesa a mirar una película porno porque después de tanto hablar de sexo, a pesar de que somos amigos me hacia calentar mucho.
La invitación era solo para mirar y masturbarnos juntos, pero no fue tan así, tuvimos que ir a un telo, era el único lugar donde podíamos estar los dos, vale aclarar que los dos somos casados, pero queríamos sentir esa calentura de estar con una persona nueva.
Así que fuimos después de tanto dar vueltas…le pedí que se pusiera algo lindo y una remerita rosada que me hacia calentar.
Cuando llegamos a la habitación yo ya estaba al palo, nos acostamos en la cama y pusimos la tele, de a poco fuimos calentándonos hasta que le dije que se pusiera mas cómoda, se saco el pantalón y OH, sorpresa, llevaba un conjunto de lencería que me dejo duro, en todo sentido.
Empezamos a tocarnos, cada cual hacia lo suyo, yo la miraba de reojo y me calentaba aun mas, ella se metía los dedos y tenia un gemir muy dulce, eso me calentaba aun mas.
En un momento me puse de costado para mirarla bien, tenia la concha muy mojada, le pedí si podía tocarla y me dijo que no, la seguía mirando y ya tenia la pija a punto de estallar, ella miraba la película y a la vez me miraba la pija, no aguante mas y empecé a acariciarle la pierna…de a poco fui subiendo hasta que llegue a la concha, tenia la pija chorreando de la calentura que me había agarrado le empecé a meter los dedos hasta que acabo…a los gritos…entonces me dijo que ahora le tocaba a ella, cuando con su manito me rodeo la pija casi acabo, me empezó a pajear y de repente se la metió en la boca, me la chupo un rato largo hasta que no aguante mas y acabe…
Nos quedamos un ratito mirando la película hasta que ella se me subió encima y me frotaba la concha por la pija, se me paro enseguida, pero no me dejaba metérsela, hizo esto hasta que acabo y después bajo de nuevo a chuparmela, que delicia!!! Ya mas relajado aguante hasta que pude y le acabe en las tetas, no pudimos hacer más porque se nos había terminado el turno, así que nos vestimos y nos fuimos.
No me quede mal porque no cojimos…aunque me hubiera gustado, pero estuvo buenísimo y estoy esperando que se vuelva a repetir.
Espero que les haya gustado, si lo hacemos otra vez se los voy a contar.
Me gusta mucho masturbarme mirando porno, en especial lenceria, un buen culo entangado me pone a pleno!!!
Mi mail es luisdml2003@yahoo.com.ar.
Un abrazo.

Colaborador:

The post mi amiga vanesa appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/mi-amiga-vanesa/feed/ 0
Mi primera vez fue en el vestuariohttp://www.relatosporno.tv/mi-primera-vez-fue-en-el-vestuario/ http://www.relatosporno.tv/mi-primera-vez-fue-en-el-vestuario/#respond Sat, 14 Jan 2012 23:54:46 +0000 http://www.relatosporno.net/2012/01/mi-primera-vez-fue-en-el-vestuario/ hola me llamo pedro i soi de españa soi modelo i juego en un equipo de futbol(malaga).soi alto de 1.80 mas o menos ojos azules rubio.i lo que queria contar es como fue mi primera vez,mi primera vez fue en el vestuario de mi equipo en la segunda parte me lesione me hize un pequeño esguinze en el tobillo i eso que me fui a duxar para ir al medico mientras mi equipo seguia jugando entonces escuche el gemido de la puerta abriendose i cerrandose.era la novia de mi mejor amigo Juan.yo tenia solo 15 años i ella unos 19

The post Mi primera vez fue en el vestuario appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

hola me llamo pedro i soi de españa soi modelo i juego en un equipo de futbol(malaga).soi alto de 1.80 mas o menos ojos azules rubio.i lo que queria contar es como fue mi primera vez,mi primera vez fue en el vestuario de mi equipo en la segunda parte me lesione me hize un pequeño esguinze en el tobillo i eso que me fui a duxar para ir al medico mientras mi equipo seguia jugando entonces escuche el gemido de la puerta abriendose i cerrandose.era la novia de mi mejor amigo Juan.yo tenia solo 15 años i ella unos 19 entonces yo estava ya desnudo i ella iva con unos shorts i una camiseta de tirantes i se le notavan los pezones i ella no me sacava ojo de mi manguera quedavan unos 25 minutos para que acabara el partido i normal por todo lo que estava viendo se me enpalmo i ella no lo desaprovecho me dijo ven quitame la ropa a mi al principio me dava verguenza pero lo hize le quite lentamente la camiseta i los shorts entonces yo estava sin nada i ella con unas braguitas rosas preciosas nos metimos en las duxas i ahi ella se agacho a la altura de mis rodillas i me la empezo a chupar yo estava super cachondo i ella chupandomela i entonces me dijo ven agarrame cojeme en brazos i metemela asta el fondo yo no tenia mucha practica pero hize lo ke pude estavamos mojados,cachondos i de todo entonces empezo a gemir ella i yo a la vez.me dijo me as echo muy feliz entonces entro todo el equipo i me pillo ai dandole por el culo me entro la verguenza i me cambie de equipo pero no de chica aora me la chupaa 2 o 3 veces al dia i me la follo siempre que quiero

Colaborador: elpedro

The post Mi primera vez fue en el vestuario appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/mi-primera-vez-fue-en-el-vestuario/feed/ 0
La gata bajo la mesa de maderahttp://www.relatosporno.tv/la-gata-bajo-la-mesa-de-madera/ http://www.relatosporno.tv/la-gata-bajo-la-mesa-de-madera/#respond Fri, 09 Dec 2011 02:40:59 +0000 http://www.relatosporno.net/?p=231 Cuando Zató cerró la puerta, Arturo sentía náuseas de los mismos nervios. Él había sabido que tenía que decirle la verdad a Ana, que no era viudo, sino casado, y lo iba a hacer, Ana tenía que saberlo… pero no de éste modo. Su mil veces maldito ex marido, el Decano, acababa de salir de la casa, diciéndole a Arturo que “le pusiera a los pies de su esposa…”. Ana no se había dado cuenta que había dejado caer el vaso de agua en el que bebía. Arturo volvió la vista para mirarla. Hubiera preferido mil veces ver en su

The post La gata bajo la mesa de madera appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

Cuando Zató cerró la puerta, Arturo sentía náuseas de los mismos nervios. Él había sabido que tenía que decirle la verdad a Ana, que no era viudo, sino casado, y lo iba a hacer, Ana tenía que saberlo… pero no de éste modo. Su mil veces maldito ex marido, el Decano, acababa de salir de la casa, diciéndole a Arturo que “le pusiera a los pies de su esposa…”. Ana no se había dado cuenta que había dejado caer el vaso de agua en el que bebía. Arturo volvió la vista para mirarla. Hubiera preferido mil veces ver en su cara furia o rabia… antes que esa tristeza, esa infinita tristeza que llenaba de desencanto los grandes ojos verdes de Ana.

Tiempo estimado de lectura: [ 38 min. ]

-…No eres viudo. Me has mentido… – musitó.

-Ana, no te enfades… te juro por mi honor que iba a contártelo, esperaba un momento adecuado…

-Has hecho justo lo que te pedí que no hicieras… lo único que te pedí… Por eso no me contestaste cuando te pedí que me prometieras que nunca me mentirías, porque YA lo habías hecho… no quise darle importancia… ¡¿Es que todos los hombres sólo vivís de mentiras?! – lloró. Quiso ocultarse los ojos, avergonzada de sus propios sentimientos, pero las lágrimas se le caían por el rostro. Arturo dio un paso hacia ella y le tendió los brazos en un intento de abrazarla, pero Ana se escurrió, volviendo la cara – ¡No! ¡Vete a consolar a tu esposa! ¡Te hará falta, cuando Zato también se lo cuente a ella!

-Ella no me importa. Tú sí. – Arturo decía la verdad. Él sabía que a su esposa no le importaba un pimiento, no creía que sufriese si el Decano le contaba su infidelidad; a fin de cuentas, hacía mucho que ya no tenían sexo, ni vida en común, ni conversación… en realidad no eran un matrimonio, sólo compartían casa. – Ana, pídemelo, y esta noche me mudo a un hotel, a una habitación. Sé que esto iba a ser sólo un entretenimiento para los dos, es cierto que dije en la Agencia que era viudo, porque eso me hacía sentir menos culpable… pero todo ha cambiado. Estoy enamorado de ti.

-Un momento, espera… ¿cómo que… para qué les interesa en la Agencia de modelos que seas viudo?

-¿Qué agencia de modelos?

-Pasarela, donde me mandan a los modelos que pinto desnudos, como a ti… tú me dijiste que venías de la Agencia.

Arturo abrió unos ojos como platos, abrió la boca y puso tal cara de perplejidad, que a Ana le costó trabajo no reír.

-¿Me estás diciendo que tú… esperabas a un modelo? – Ana asintió – Yo… yo venía de una agencia, pero de… de una agencia de citas concertadas con señoritas…

Ana se puso como un tomate.

-¿Quieres decir que habías quedado con… ¡me confundiste con una puta!?

-¡Qué expresión tan vulgar, claro que no! – Arturo sabía que SÍ, pero no iba a admitirlo ni aunque le torturasen con un hierro candente – Yo dije en la Agencia que buscaba sentirme escuchado, hacerme la ilusión de que alguien se interesase por mí… yo iba a quedar con una persona culta y sensible, una dama de compañía profesional, y especializada en relaciones humanas; algo así como una geisha…

-…Qué buen abogado eres. – convino Ana con cierto cinismo.

-Cariño… Yo no podía pedir una prostituta, ¿cómo iba a hacerlo si…? – Arturo cerró los ojos avergonzado. – Ya da igual, de todos modos también iba a contártelo… hace más de tres años que padecía disfunción eréctil psicosomática. – Ana puso los brazos en jarras y le miró pensando que la estaba tomando por estúpida.

-Claro, es evidente… tenías tantísimos problemas de erección, que apenas te toqué, experimentaste una curaci… – de pronto se calló, y pareció recordar – ¿…Por eso dijiste aquello cuando lo hicimos? “Había olvidado lo agradable que era esto”… pensé que lo decías porque eras viudo, pero… ¿es verdad?

-Ana, puedo enseñarte mi historial médico si no me crees, allí está todo. – Ana pareció de repente muy cansada, como si dos fuerzas luchasen en su interior, y prácticamente se dejó caer en el sofá, negando con la cabeza. Arturo se acuclilló junto a ella, y Ana le rechazó con la mano, suave… pero firmemente.

-No, por favor… Necesito pensar. – Lizarra, de rodillas junto a ella, se aflojó la corbata.

-¿No quieres que pose hoy…? – preguntó, sin sonreír, pero cariñoso, esperanzado… Ana le miró y pareció devorar con los ojos esa corbata a medio aflojar, una chispita risueña asomó a sus ojos, y Arturo conservó las esperanzas.

-No, hoy no… no podría pensar claramente si te veo… desnudo. – Arturo estuvo a punto de levantarse e irse, pero jugó la última baza:

-Ana, pídemelo. ¿Quieres que deje a mi mujer? ¡Lo haré, sólo dilo! Asiente con la cabeza, sólo eso…

-Arturo, eso tienes que decidirlo tú. No me puedes pedir a mí que dirija yo tu vida. – El abogado asintió, triste porque ella le hubiera llamado Arturo y no “Artie”, como solía… se incorporó, se ajustó de nuevo la corbata y se inclinó para besar la cara de Ana. La profesora hizo ademán de apartarse, pero en el último momento, miró a los ojos del abogado y no fue capaz, inclinó suavemente la cabeza hacia él, y Arturo le besó la sien, dejando allí la boca por unos segundos. Después se dirigió a la puerta.

-…Hasta luego – dijo. No sabía cuándo sería ese “luego”, pero sí sabía que habría un luego. No le importaba que Ana no le llamase o que le dijese que no quería volver a verle, él fabricaría ese luego.

Ana permaneció pensativa largo rato, mirando el vacío, intentando no mirar el lienzo, donde sólo había aún un boceto vago, pero donde ella ya podía ver todo el cuerpo, el precioso y tierno cuerpo de Artie, y su rostro tan bonito, su mandíbula cuadrada, sus cabellos de color entre negro y gris, sus ojos tan cariñosos, a veces marrones, a veces grises… y su erección, su preciosa erección… ¡con qué orgullo se había levantado para ella, ansioso por llamar su atención, descarado y rosado, entre el vello negro…! “Tres años sin ver algo tan bonito, sin sentir placer sexual, y conmigo… conmigo, fue capaz”, se decía “Claro, porque se pensaba que estaba con una puta”, se decía. “Una puta que apenas le tocó, sólo le hizo… sentir guapo.”, se decía. “Claro, y cuando le dijiste que le ibas a pintar desnudo, quién sabe qué fantasías asquerosas se le colaron en la cabeza, ¡es el tipo de gente que piensa que los desnudos, son erotismo y no arte!”, se decía. “Y no puso pegas, dijo que me dejaba exponer el cuadro… no pidió sexo, el sexo salió solo, ¡yo fui quien le dijo que me gustaba…!”, se decía. “Y sin duda, él pensó que todo formaba parte de una comedia, una actuación para dar morbo a un rato de puterío”, se decía. “Y me ha dicho que me quiere…” se decía. “Y cuando me lo dijo, aún pensaba que yo era una puta”, se decía…

*****************

Cuando Arturo despertó, su mujer ya se había ido. Él no tenía nada que hacer en el despacho hoy, pero sí tenía muchas cosas que hacer. Con el albornoz en el brazo, dijo a la criada que hoy trabajaría en el despacho y que no se le molestase bajo ningún concepto. Es algo que hacía a menudo. Se duchó y se metió en el vestidor, buscando… aquí estaba. Su esposa se lo compró cuando le dio la fiebre de hacer ejercicio, un chándal ridículo, de color verde y azul fosforito. Cuando hacía ejercicio en casa, no importaba, porque ni se lo ponía, con un pantalón viejo y una camiseta de tirantes, era suficiente… pero para salir a la calle, sí le hacía falta el chándal, por ridículo que fuese. Se puso las gafas de sol, y se colocó también la capucha. El día estaba lo suficientemente nublado como para pretextarla, pero las gafas de sol, ¿quién las llevaba en un día nublado…? De todos modos, le hacían falta, así que se las puso. Nadie le iba a parar para preguntarle por qué se ponía gafas oscuras. Ocultándose de las criadas, que pasaban el aspirador en la planta baja de su casa, se encerró en su despacho, salió por la ventana apoyándose en la enredadera y en el arbolito, y cruzó el jardín hasta la parte trasera, pisó el conmutador de la alarma, y salió por la puerta de reja en los cinco segundos de que disponía antes de que ésta saltase. Libre… y nadie había descubierto su huída. Su mujer jamás llamaba a casa para nada mientras estaba fuera, pero si por alguna razón se alineasen los planetas y lo hiciese hoy, las criadas le dirían que “el señor había pedido expresamente que no se le molestara bajo ningún concepto”, y Elvira no insistiría. Si se le ocurría insistir, el despacho estaba cerrado, y la llave sólo la tenía él. Si no contestaba nadie cuando llamasen a la puerta, lo atribuirían a que estaba trabajando con los auriculares puestos oyendo música clásica, como solía hacer. No sería descubierto. Tenía toda la mañana para hacer lo que quería hacer.

Fingiendo hacer footing, llegó hasta los terrenos de la Universidad, no estaban lejos de su casa. Corría a ritmo relajado, se agachaba, saltaba y golpeaba el aire con los puños. Nadie le prestaba demasiada atención. En la Universidad, había muchos estudiantes sentados en las zonas de césped, que eran muy abundantes, otros corrían o hacían ejercicio como él, o se dirigían a sus clases. No necesitaba preguntar, sabía dónde estaba la facultad de Bellas Artes… lo que ya no tenía ni idea, es del horario en que podría dar clases Ana, así que se dirigió a la conserjería.

-Buenos días… ¿da hoy alguna clase la señora Anastasia Zato?

-¡Que no le oiga ella llamarla así! Es señorita Anastasia Cerezo, no Zato… se divorció hace ya dos años. – Eso Arturo ya lo sabía, pero desconocía el apellido de Ana, llamándola por el nombre del Decano, supuso que le dirían el suyo, y así había sido. El dar a la gente la oportunidad de demostrarte que sabe más que tú, era uno de sus trucos de leguleyo.

-Perdón, señorita Anastasia Cerezo, ¿da alguna clase hoy? Querría asistir en calidad de oyente.

El conserje le miró con picardía.

-¿De oyente, o de “vidente”….? – sonrió – Mira que habiendo internet hoy día, y todavía… en fin, ahora mismo está en una, pero ella siempre deja entrar a todo el mundo, pero eso sí, vaya en silencio. Subiendo las escaleras, la quinta puerta a la derecha.

-Gracias. – Arturo subió las escaleras con el corazón dando brincos en su pecho, y no precisamente por la carrera. Apenas se alejó de conserjería, un hombre ya entrado en años, algo llenito y con bigotón, salió de allí precipitadamente. Era Iván, el secretario del Decano, a quien éste siempre enviaba a la conserjería de Bellas Artes a hacer las fotocopias, sólo para tener un pretexto para colocarle allí como espía de su ex mujer. De vez en cuando, Nastia había recibido flores o había ido a buscarla algún hombre… pero ninguno había pedido ir como oyente a sus clases. Seguro que aquello le iba a interesar mucho al Decano.

Artie, ya en la primera planta, contó cinco puertas, llamó suavemente y entró. Apenas un par de cabezas se volvieron. Ana sólo le dedicó una fugaz mirada, era evidente que no le había conocido. Con mucho cuidado de no molestar, Arturo se deslizó por la pared hasta la esquina del aula, y desde allí se fue acercando, hasta que descubrió un taburete libre y allí se acomodó, apoyó los codos en las rodillas y la cara en las manos. Con las gafas de sol, nadie podía distinguir que miraba a Ana con ojos soñadores…

-Muy bien… Muy bien… ¿no te parece que ese brazo es quizá un poco demasiado largo?… Muy bien… – Iba diciendo Ana, pasando entre los caballetes y mirando cómo trabajaban sus alumnos. No habría más de quince personas en el aula, todos bastante jóvenes, aunque alguno rondaba los treinta, y la modelo. Una joven rubia que, tendida de costado sobre la mesa del profesor en la que habían extendido un albornoz, lucía su cuerpo desnudo y una gran panza de embarazada. Todos echaban miradas alternativas a la modelo y a sus lienzos, pero él, sólo miraba a Ana. Recordó que, antes de conocerla, la presencia de una mujer desnuda, le hubiera resultado incómoda, y el que estuviese en estado, de decidido mal gusto, porque sería incapaz de no verlo como algo erótico, y ver erotismo en una madre, le parecía mal… ahora, sabía que se trataba de arte, de algo que encerraba sólo belleza, y que cualquier posible mal efecto, estaría sólo en su imaginación. Y por otra parte, podía abstraerse por completo de la modelo, para él, existía sólo Ana. Sólo ella, caminando, deslizándose como un gato por entre los caballetes, parecía resbalar por el suelo, jamás chocaba con nada… Se dio cuenta que estaba sonriendo. La deseaba, la deseaba con todo su corazón, y se sorprendió a sí mismo fantaseando con la idea de que ella hiciese un dibujo de ellos dos juntos, haciendo el amor…

-Gloria, ¿qué haces…? – preguntó Ana con suavidad a una de sus alumnos, la más joven de todos, apenas aparentaba diecinueve años. La joven, de cabello rubiejo y apariencia inocente, casi frágil, sonrió a su profesora. Había dejado a un lado el lienzo, había sacado un cuaderno de dibujo y estaba dando trazos a toda velocidad.

-Usted siempre nos dice que el mundo está lleno de belleza, que sólo hemos de tener ojos para captarla… bueno, yo acabo de hacerlo. Perdóneme, señor… ¿sería tan amable de quitarse las gafas…? – Arturo respingó y se señaló a sí mismo, inquisitivo. – Sí, usted, por favor, ¿querría hacerlo? – Arturo estuvo a punto de hacer un gesto vago de negación… pero se dio cuenta de cómo lo miraba Ana, y supo que su camuflaje, ya no servía de nada. Se quitó las gafas.

-¡AH! – gritó Ana. Toda la clase se volvió a mirarla y la mujer se agarró la muñeca – Me… me ha dado un calambre… – le dedicó una mirada de “¿¡Qué estás haciendo aquí!?”, pero no había tanto enfado como sorpresa en sus ojos. Arturo sonrió y miró a la joven.

-Gracias – sonrió la tal Gloria. Mientras Ana lanzó un pequeño suspiro y continuaba dando vueltas por la clase, la jovencita miró a los ojos de Arturo y después a Ana, que estaba de espaldas a ella. Alzó las cejas, señalando a Ana con la cabeza, mirando de nuevo al abogado, en una pregunta muda, pero absolutamente clara para Lizarra… “¿Cómo se ha dado cuenta…?” pensó Arturo, pero la verdad que se sentía divertido con la chiquilla, y le sonrió, alzando los ojos, se encogió ligeramente de hombros, y haciendo pequeños círculos con los pulgares, como diciendo “bueno, tal vez…”. Gloria resopló, sonriendo por un lado de la boca, y su alzamiento de una sola ceja, fue la insistencia de la pregunta. Arturo suspiró, sonriendo más y asintió decididamente. Gloria le dedicó una gran sonrisa, un “¡lo sabía!”, y el abogado sólo pudo sonreír… qué chica tan lista, cualquiera diría que con esa carita inocente, no se enteraría de nada, pero mira cómo había olido que él y su profesora, tenían un lío… y qué expresiva era, ¿cómo se las arreglaba para decir tantas cosas, para hacerse entender tan bien, sin decir una palabra…?

-Bien, quedan cinco minutos, id recogiendo, por favor… – dijo Ana poco después, y se dirigió a la mesa, a ayudar a la modelo a incorporarse y bajar de la mesa, para evitar que hiciera demasiados esfuerzos. – Gracias, Carina, ¿el miércoles, a la misma hora, por favor…? – La modelo asintió, se colocó el albornoz y se marchó a vestirse, y lentamente, todos los alumnos recogieron sus cosas, dejaron allí los caballetes con los lienzos, y se fueron despidiendo y marchándose. Gloria dedicó una última mirada a Arturo, haciéndole una pequeña y enérgica inclinación de cabeza, mientras le guiñaba un ojo. El abogado casi pudo oír el “¡Suerte!” que encerraba aquél gesto. Fue la última en salir, y cerró la puerta tras de sí. Ana le miró. Ojalá leer su mirada, fuese igual de fácil que leer la de Gloria.

-Quería verte. – musitó Arturo. Eran exactamente las mismas palabras que había usado ella el día anterior, cuando fue a verle en la audiencia. Ana suspiró, y no contestó. Arturo se levantó y dio un paso hacia ella – ¿Me desprecias…?

La mirada de Ana se llenó de impotencia.

-…Ni aunque pudiera, lo haría. – Contestó. Arturo sonrió, lleno de alivio y se acercó a ella, con los labios entreabiertos. Ana elevó la cara, y cuando sus labios se rozaban… – Espera. No… – Ana tenía los ojos cerrados, Arturo sentía la suave caricia de su aliento en sus labios, el dulce calor que exhalaba su boca…

-¿Por qué? – preguntó sin retirarse. Ana abrió los ojos. Parecía estar pasando el apuro más dulce del mundo.

-He decidido que no volveré a acostarme contigo, hasta que esté completamente segura de lo que siento por ti. – musitó. Se puso de puntillas y acarició más que besó el labio inferior de Artie, y después se retiró un paso, con una traviesa sonrisa. Artie se quedó aún con la boca abierta unos segundos, hasta que fue capaz de cerrarla, lamiéndose los labios, intentando paladear aquél fugaz beso… Ana se sentó en su mesa. – Lo siento si soy un poco estricta. Pero es que tengo la sensación de que hemos ido muy deprisa, demasiado deprisa… te lo he dado todo, y tú, sólo me has dado mentiras.

-Ana, eso no es justo… A fin de cuentas, tú fuiste la primera en decirme que te gustaba y que querías…

-Lo sé. – concedió ella, tumbándose sobre la mesa, mirando hacia el lado contrario. – Pero me mentiste. Me dijiste que eras viudo, y no era cierto. Y me tomaste por lo que no era. – Volvió la cara hacia él, y Lizarra se acercó a la mesa y apoyó las manos sobre el tablero, una a cada lado del cuerpo de Ana. – Pero fuiste muy gentil conmigo. Fuiste un caballero, y… y soy tan estúpida que a pesar de que me hayas mentido, creo que lo demás, sí fue cierto…. – Artie se apoyó en los codos y buscó su boca una vez más. Con una risita, Ana volvió la cara. – Pero eso no impide que siga teniendo que saber qué siento por ti. – El abogado también sonrió y no se apartó, empezó a besarla el cuello, la garganta… podía notar los latidos del corazón de Ana contra sus labios, y una risita alegre se le escapó cuando oyó cómo ella le llamaba de nuevo por el apodo – Artie… no… no quiero que esto sea un lío… no quiero actuar como una cría enchochada… mmmh, basta… Artie, me… me gustas demasiado para estropearlo con sexo a destajo… – Lizarra volvió a reírse al oír aquella expresión.

-¿Quién te dice que vamos a estropearlo…? – susurró, con la boca pegada a su piel, bajando ya por el escote de la blusa blanca que asomaba bajo el trajecito rojo, besando aquél espacio precioso, aquélla línea que unía sus pechos y que él sabía que era tan sensible… – Ana… si tú y yo nos queremos…

-De eso se trata precisamente… mmmmmmmmh… de que no lo sé seguro… Me gustas, Artie, me gustas de verdad, pero… no sé si sólo me gustas para tener sexo o para algo más… – Con evidente esfuerzo, le sujetó de los brazos y empujó para incorporarse. Artie intentó resistirse, pero ella insistió. Su negativa era firme. – Compréndelo. Si me enamoro de ti y luego resulta que esto ha sido un simple lío, sufriré… y puedo asegurarte que he sufrido ya bastante. Si eres tu quien se enamora de mí y yo resulta que sólo te veo como algo físico, serás tú quien sufras. Y no deseo que sufras, no lo quiero por nada del mundo. – Lizarra se sentía frustrado, triste… y estúpido. – Por favor, no me pongas esa mirada, Artie… me rompe el corazón.

-¿Estás segura de que tienes?

-Artie, no seas injusto. Sé que mi decisión no te gusta, ¿crees acaso que me gusta a mí? Te deseo… pero es lo mejor para los dos. – El abogado seguía abatido. – No te pongas triste. Sólo serán unos días, no tardaré en contestarte.

Arturo quiso preguntar “¿Y si dices que no? ¿Y si resulta que llegas a la conclusión de que no me amas…?”. Pero no tuvo valor. En la incertidumbre, había un poquito de esperanza.

-Mientras tanto, tenemos dos cosas que hacer: la primera, terminar el cuadro. Y la segunda, impedir que Zato se haga con él, y… Artie, tienes que decirle todo a tu mujer.

-Lo sé, puedo darte seguridad de que lo sabrá cuanto antes…

-No es por mí. Ni por nosotros. Es por ti. Zato se lo va a contar. No puedo saber si se lo contará mañana, o dentro de un año, pero ten por fijo que se lo dirá… cuando le resulte divertido.

-¿Divertido? ¿Ese hombre considera… digno de hilaridad la decepción de una persona y una ruptura matrimonial?

-…No lo sé. – admitió Ana. – Zato considera divertido saber cosas de la gente y aprovecharlas. El pensar que te tiene en sus manos, le parece el colmo de la diversión. ¿Recuerdas cómo soltó que estabas casado? Seguro que cuando salió de casa, se fue riendo solo todo el camino, ¡para él, fue la pera de gracioso! Y con tu mujer, hará lo mismo. Te dará esperanzas, dejará que creas que no se lo va a decir, y el día menos pensado, se lo soltará, así como si tal cosa. Por eso, mejor que se lo cuentes cuanto antes.

-Lo haré. – Arturo se sentía un poco mal por ello… a fin de cuentas, se había casado con Elvira, y la había amado, la había querido muchísimo. Pero la Elvira con quien se casó, la chica apasionada que le daba dos besos al verle, hacía mucho que había desaparecido. Llevaban casados apenas un par de meses cuando ella empezó a olvidar besarle, y cuando él la besaba, ella le llamaba “pegajoso”. Con el tiempo, había cambiado la cama por la conversación, quería discutir todo el tiempo, de cosas fútiles y circunstanciales, como la temperatura del café, la dieta que Artie llevaba o las corbatas que se ponía, y formaba un mundo de insignificancias. Poco tiempo después, empezó a decir que nunca la escuchaba, y cambió las discusiones por las aficiones: el cuidado del jardín, la cocina, el feng-shui, el yoga, la gimnasia, las reuniones sociales, la beneficencia, y finalmente, su regreso a la universidad. Artie no podía hablar con ella nunca de nada, pues siempre estaba muy ocupada en cosas muy importantes, en las que él jamás figuraba. Recordó que en los primeros tiempos, intentó interesarse también en aquéllas aficiones, sólo para estar juntos… Según Elvira, en el jardín era un manazas, en la cocina un patoso, para el feng-shui no tenía talento, su manera de hacer yoga daba risa y no digamos la gimnasia, y en las reuniones sociales, se dormía… con el tiempo se cansó de recibir sólo críticas por su interés, y dejó que su esposa se aislase de él como parecía desear. Y aunque una parte de sí mismo se sentía culpable por no haber seguido intentando acercarse a ella, otra se decía que, el día que había dejado de intentar compartir aficiones con Elvira, había sido el más feliz de la vida de Elvira. Por fin dejó de importunarla.

“Aún así, debo decírselo” pensó Artie “Si consigo que me preste atención durante dos minutos seguidos para escucharme, tendré que decírselo”.

-Y tenemos que encontrar un medio para frenar a Zato.

-¿Frenarle? Pero… si voy a contarle a mi esposa lo que ha sucedido, Zato ya no tendrá poder, ¿qué importará que se quede el cuadro?

-¿Qué importará? Importa muchísimo. En primer lugar, ¿tú querrías ver ese cuadro por internet, o la ampliación del mismo cubriendo la fachada del edificio de Bellas Artes… o preferirías que estuviese en una colección privada, donde sólo pudiesen verlo un puñado de personas y ninguna de ellas te conozca? – Arturo asintió. Desde luego que no quería aparecer en la portada hasta de las revistas deportivas, y, conociendo al Decano, eso sería lo que haría cuando le privasen de la diversión de ser él quien le fuese con el cuento a la mujer del abogado. – Y segundo… el cuadro, es mío. Sólo yo decido qué se hace con él. Y quiero exponerlo, desde luego que sí… pero no lo quiero vender.

Ana terminó la frase con un tono tan deliciosamente soñador, que Artie no pudo evitar arrimarse a ella, cariñoso… Ana se volvió de espaldas, intentando a la vez hacer como que no había visto a Lizarra acercarse, y que él no notase su rubor. Artie la tomó de los hombros pese a todo, musitando “oh, Ana…”, sonriente.

-Eeh… ¡y para neutralizar a Zato, lo mejor es usar contra él sus mismas armas! – dijo Ana muy deprisa. – A él le encanta saber cosas de la gente y usarlas en su contra, y él es el primero que tiene el armario lleno de esqueletos.

Artie acarició suavemente los hombros de Ana, pensativo. Y no era fácil pensar en métodos para impedir al Decano hacer sus caprichos mientras su corazón le golpeaba como una ametralladora, y su cerebro gritaba “La estoy tocando, la acaricio, y no me lo impide…. Me quiere, me quiere, me quiere, me quiere…”.

-Me dijiste que solía acostarse con las alumnas… ¿no podríamos utilizar eso? – se le ocurrió.

-No estaría mal, pero no funcionaría. – contestó Ana, dejándose recostar levemente contra el pecho de Artie… qué calor tan grande desprendía… – No tenemos pruebas. Y ninguna alumna estará tan loca de testificar contra él.

-¿Y algo más? – dijo Artie, intentando por todos los medios conservar la calma, mientras notaba que su cuerpo empezaba a reaccionar… Dios, qué ganas tenía, qué ganas… casi sin querer, inclinó la cabeza y besó el hombro de Ana, con mucha suavidad. – Si es tan temperamental como me cuentas… ¿tal vez alguna pelea, un abuso de fuerza con alguna chica…?

-No, no creo… – A Ana se le escapó un suspiro mientras ladeaba la cabeza, invitando al abogado a que siguiese besando. – Zato es siempre muy… correcto. Es tempestuoso sólo… bueno, a veces pierde los estribos, pero sólo en presencia de… gente de confianza… – La profesora no recordaba cómo, pero su mano estaba en su hombro, acariciando la de Artie. – Delante de mí, o de su secretario, jamás delante de otras personas. En el fondo, tiene un increíble autocontrol, pero sólo cuando le interesa…

-Tal vez deberíamos… – Artie, sin soltar los hombros de Ana, sin separar la boca de su cuello, se retiró ligeramente de su espalda, para intentar que ella no notara el feroz deseo que tenía bajo los pantalones del maldito chándal, que no sujetaban nada. Pero la profesora suspiraba, con los ojos cerrados, ajena a todo, salvo a la boca del abogado en su cuello. – ….deberíamos revisar su despacho…¿crees… que podríamos colarnos allí?

-Colarnos… – repitió Ana maquinalmente, arqueando las caderas, de modo que volvió a pegarse contra Artie. “Lo va a notar”, se dijo el abogado, temiendo que ella tomase su estado como una grosería, pero Ana dejó escapar un suspiro y se mordió los labios, como si intentara resistir con todas sus fuerzas… y estuviese fracasando deliciosamente. Artie la abrazó por el vientre – ¡Mmh…! – Ana se estremeció contra él. El abogado sabía que ella era muy sensible, increíblemente sensible, sólo con verle gozar, ella podía llegar al orgasmo… Ana tomó la mano que su amante tenía sobre su vientre, intentó quitarla de allí… pero Artie empezó a moverla, levantando lentamente su vestido, y el intento de la profesora por retirarle la mano, se convirtió en caricias sobre la misma. – No… no, es imposible… no podemos… No, Artie, no podemos…

-¿No crees que podríamos… intentarlo? ¿Sólo una vez? – Artie empezó a deslizar también la mano que tenía en el hombro de Ana, hasta su cintura, y subió por ella, buscando su pecho. – Sólo será una vez… nadie se va a enterar… y es por una buena causa…

-Nooo…. – Las rodillas de Ana temblaban, la falda de su vestido ya dejaba ver el inicio de sus bragas color violeta, y Artie no dejaba de arremangarla, muy despacio, diabólicamente despacio, centímetro a centímetro… su otra mano acariciaba su bajo pecho, su dedo índice se metía entre sus tetas, aún cubiertas por el vestido, y la profesora sentía sus pezones erectos, querían romper la tela del sostén, casi le dolían por lo sedientos que estaban de caricias… – No, no podemos… sé que no será… no será una sola vez,… sé que si lo hacemos, querrás volver…. Y no… no debemos… no po… no podemos… – La boca de Artie había subido en besos por su cuello, y ahora besaba la mejilla de Ana, cada vez más cerca de su boca, cada vez más cerca…

-Sí podemos… y te diría que debemos. Te lo prometo, Ana, te doy mi palabra que sólo será una vez… – Artie lamía con suavidad la comisura de la boca de Ana, quien era dolorosamente consciente que estaba completamente en sus brazos, con los pezones erectos, las caderas moviéndosele solas, y las bragas empapadas. Los dedos de Artie reptaron por la tela arrugada y recogida de su vestido y tocaron el inicio de su monte de Venus.

-¡Mmmmmmmmh….! – Ana intentó por todos los medios controlarse, pero el latigazo de placer la había hecho temblar de pies a cabeza, y apenas pudo reponerse, notó la lengua de Artie intentando abrirse paso en su boca… Y antes de poder darse cuenta, Ana estaba acariciando esa lengua deliciosa con la suya propia, gimiendo dulcemente, acariciando el cuello de Artie con el brazo levantado, mientras con la otra mano se levantaba ella misma el vestido. – De acuerdo… – gimió. – Pero… sólo esta vez.

-Palabra de honor, sólo esta vez. – Sonrió Artie, y sin ponerse cara a cara, tal como estaban, se arrodillaron detrás de la mesa de Ana.

**************

Elvira iba absorta leyendo sus notas, por eso a Iván le resultó tan fácil. Le repugnaba hacer algo así, pero… quien paga, manda. Se acercó en diagonal, con rapidez, llevando todo el montón de documentos que llevaba, y…

-¡Ah! – chilló Elvira.

-¡Oh, cielo santo, qué torpeza, perdón! ¡Oh, Dios mío, la he manchado!

-¡Oh! ¡Ya lo estoy viendo! – gritó la mujer, de evidente malhumor. Iván cargaba varios tinteros y una pluma estropeada entre los documentos, el Decano había querido asegurarse, y la blusa amarilla de Elvira lucía varios manchurrones de tinta negra y azul. – ¡Será manazas el…! – entonces, le reconoció – ¡Tú eres el secretario del Decano!

-¡Por favor, no le diga nada! – suplicó Iván entre dientes, recogiendo los papelotes y los tinteros pringosos del suelo – Ya está bastante resentido conmigo para que alguien le lleve quejas de mí… – Elvira, resentida, quedó encantada con la posibilidad de echar a los leones a aquél zoquete.

-¡Haberlo pensado antes de echarte encima de la gente, como si estuvieras ciego! ¡¿Qué hago yo ahora con la ropa manchada?!

-No se excite, yo… ¡yo sé dónde se la puede limpiar! ¡En la facultad de Bellas Artes, allí tienen disolvente!

-¿¡Disolvente?! ¡Eres un idiota, ¿pretendes quemarme la blusa?!

-¡No se la quemarán, no se preocupe, venga conmigo, por favor; la señorita Cerezo tendrá un disolvente que no dañe los tejidos, se lo aseguro…! ¡Por favor, no me denuncie…!

Elvira resopló.

-Si no me deja la blusa IMPECABLE, te aseguro que el Decano sabrá muy bien a qué tipo de berzotas tiene a su servicio. Estoy segura que no le interesará seguir pagando a alguien tan estúpido.

“Mi sueldo, no paga estas cosas…. De verdad que no”, pensó Iván, sonriendo forzadamente, mientras acompañaba a Elvira a la Facultad de Bellas Artes.

*****************

La profesora no pudo evitar reírse mientras se bajaba las bragas hasta las rodillas y su Artie hacía lo propio con los pantalones del chándal y los calzoncillos grises. “Sin desnudarnos, y en un aula, en un sitio público… Jesucristo, estamos locos… yo, yo estoy loco, ¡loco por ella!”, pensó confusamente el abogado, colocándose detrás de ella y besándose, mientras apretaba sus pechos sin ningún reparo, intentando bajar los tirantes del mismo… Ana le abrazó por la nuca, y empezó a acariciarle las orejas, esas orejas que eran la perdición de Artie.

El abogado tuvo que parar de besar a Ana sólo para poder tomar aire, ¡aaaaaaaaah….! Cada vez que ella le tocaba las orejas, le acariciaba el lóbulo con tanta suavidad, acariciaba por detrás de ellas y hacía cosquillas hasta el cuello, le parecía que se derretía vivo, el reguero de cosquillas le hacía cerrar los ojos sin poder evitarlo y su columna se hacía mantequilla… Ana paró un momento de acariciarle para bajarse un tirante, después el otro, y Artie metió las manos bajo la suave blusa blanca de Ana y… oh, qué cálidos, qué cálidos eran sus pechos… bajó el sostén que todavía los cubría, y pellizcó los pezones.

-¡Aaah! – Ana pegó un brinco y se tapó la boca con una mano, colorada como una cereza, riendo por lo bajo, qué dulce… Artie no pudo evitar reírse también, mientras empezaba a frotar su miembro contra la dulzura cálida que había entre las piernas de Ana. – Sí, sí… oh, Artie, mi querido embustero… ¡te he echado de menos! – reconoció la profesora, temblando entre sus brazos. El abogado sabía lo que quería decir: ella no soportaba la mentira, pero el perderle, tampoco lo podía soportar… había estado convencida de que Artie la había usado, la había tomado por una diversión y que no volvería a verle, y menos aún que sería él quien hiciera algo semejante y tomara aquél riesgo por verla… Si no le había perdonado, le andaba muy cerca, y el abogado se sintió feliz, tan feliz… que sintió que no podía aguantar más: o se unía con ella AHORA, o terminaría fuera como un aprendiz.

Rápidamente, llevó una mano a su hombría y la orientó hacia el sexo de Ana, quien asintió con la cabeza y ella misma le guió también… ¡Dios…! ¡Qué calor, qué placer! ¡Qué placeeeeeeer….! Ana tiró de él, fue como si su sexo le absorbiera dulcemente, le chupase y tirase de él, qué gusto….

-Artie… oh, Artie… – Ana parecía a punto de llorar de gozo, mientras su sexo se contraía en torno al miembro de su amante. El abogado no podía hablar. Si se movía sólo un centímetro, acababa sin remedio. Quería hacerlo, quería terminar y quedarse a gusto, pero… no quería dejarla a medias. Ana se dio cuenta de los ojitos de tierna desesperación de Artie, y le tomó de la mano que aún tenía entre las piernas de ella, y llevó sus dedos a sus labios cálidos. Artie tuvo que cerrar los ojos de placer cuando sintió sus dedos índice y corazón en la boca de Ana. La profesora los lamió, gimiendo, acariciándolos con la lengua y dándoles mordisquitos que hacían cosquillas… Artie temblaba. Ana los sacó lentamente de su boca, y le llevó de nuevo la mano a su sexo, haciendo que tocara su clítoris.

Artie comprendió y sonrió. Empezó a acariciar, mientras se movía. ¡Un gemido le vació el pecho de aire! ¡Aaah, qué maravilla, apenas podía moverse, era tan estrecho y caliente, estaba tan apretado que se sentía exprimido…. Dulce, dulcemente exprimido! Empezó a acelerar sin darse cuenta, y su mano también aceleró las caricias.

A Ana se le escapaban las sonrisas de gusto, ¡qué maravilla! No quería pensar en Zato mientras hacía el amor con Artie, pero…. Ah, Dios mío… después de dejar a su ex marido, había tenido varias aventuras, y tenía que reconocerse a sí misma que, sobre todo las primeras, las tuvo más por darle en los morros a Zato, que por que le apeteciera de verdad, y nunca, nunca, ninguno de sus amantes le había dado un placer semejante al que le daba su ex marido, por sensible que ella fuese, pero ahora… ahora… “Artie, ¿por qué me haces esto…? ¿Por qué eres tan…bueno, y malo, conmigo? ¿Por qué me haces probar a qué sabe lo que nunca tendré…?”

El cosquilleo picante subía por su clítoris y le hacía temblar los muslos, es posible que Artie estuviese a punto de gozar, pero ella no estaba mucho más lejos, aaah… ahí estaba, ahí… estaba ya tan cerca… Artie no podía detenerse, sus caderas se movían a golpes y sus dedos hacían deliciosas cosquillas de pecado en el botón de Ana, mientras su miembro era deliciosamente aplastado en la humedad cálida, abrasadora, del sexo de su amante. Cada arremetida era un tormento delicioso, una maravilla de calor, un chapoteo estrecho y abrazado…. “No… puedo… más…”, pensó torpemente, mientras intentaba conservar los ojos abiertos, decir algo… pero fracasó en ambos aspectos cuando una bomba de felicidad pura le estalló en la base del miembro y se expandió por su cuerpo, dejando escapar un borbotón de líquido hirviente, que fue dulcemente recibido por Ana, en medio de gemidos…

-Sí, mi vida, así, así…. Aaah, sí, todo dentro, qué bien… qué…. bi… bi… ¡haaaaaaaaaaah….! – Ana tampoco pudo más, las caricias en su clítoris y la sensación de su amante gozando dentro de ella, la habían vencido de forma encantadora, y su placer la derrotó, haciéndola caer hasta apoyarse con las manos en el suelo, y su sexo daba convulsiones que la hacía estremecerse y poner los ojos en blanco….y… y…. oh, Dios, Artie, por favor, para, no, no, no sigas acariciando, si sigues…. Si sigues… – ¡mmmmmmmmmmmmmmh….! – Ana se rió en medio de gemidos, curvándose de gusto, arqueando la espalda, cuando un segundo delicioso orgasmo se adueñó de ella, un placer que crecía, subía, y le acariciaba la piel, e intentó contenerse, pero cuando Artie continuó acariciando, doblado sobre ella, apretándole los pechos con la mano libre, moviéndose dentro de ella, haciendo que el placer la atacase por tercera vez, Ana ya no pudo aguantar más, y… – ¡Miaaaaouuuuuuuuuuuu…..mmmmmmmmmrrrrrrrrrrrrrrr……!

“¿Ha… ha maullado?” Pensó Artie, quietos al fin los dedos, mirando cómo Ana se tapaba la boca con una mano, estaba tan colorada que desprendía calor como un horno abierto, y las gotas de sudor que resbalaban de su frente, caían al suelo. – Ana… ¿te encuentras bien?

“Se me ha escapado… Maldita sea, se me ha escapado”. Para Ana, aquello era algo humillante. Afortunadamente, le había sucedido muy pocas veces, pero… cuando tenía un placer realmente bueno, se ponía a maullar como un animal, sin poder contenerse. Zato solía conseguirlo, para él era casi cuestión de honrilla, y si tenía que pasarse dos horas acariciando o lamiendo, se las pasaba, y el muy cerdo sabía muy bien cuándo maullaba de verdad, y cuando fingía, así que no había modo de engañarle con eso… Era el único que lo conseguía. Ningún otro hombre se había enterado de su peculiaridad, porque ningún otro había conseguido llevarla a ese tipo de éxtasis, salvo… Salvo Artie. Y aunque le había encantado, hubiera preferido que no lo hubiera logrado.

-Estoy… – empezó a decir, pero entonces, se abrió la puerta del aula.

-¡Señorita Cerezo! – dijo una voz.

-¡Ah, estupendo, encima no está! – Al oír la segunda voz, a Artie se le bajó la erección de golpe, e intentó levantarse tan deprisa que se golpeó la cabeza contra el tablero de la mesa, ¡¿qué cuernos hacía allí su mujer?!

-Tiene que estar, no se preocupe, habrá salido a buscar algo… ¿Señorita Cerezo…? – repitió Iván. Ana se recolocó el vestido a toda velocidad, mientras le hacía señas a Artie de que permaneciera en silencio y bajo la mesa, mientras éste intentaba advertirle… pero sin ni siquiera recoger sus bragas, Ana se puso en pie.

-¡Buenos días! – dijo, con una gran sonrisa.

-Ah, señorita Cerezo, ¿estaba usted ahí?

-¡Sí, se…. Se me habían caído las llaves! ¿En qué puedo ayudarles?

-¿También usted es ciega….? – preguntó Elvira – ¡Mire cómo me ha puesto de tinta éste mono! ¿Tiene algún disolvente que no dañe tejidos?

-Eeeeh… sí, sí, creo que tengo algo… ¡espere! – Ana arrimó la silla a la mesa, para intentar tapar a Artie, porque vio que Elvira bajaba hacia ella.

-¿Dónde lo tiene, en el escritorio? – Iván bajaba con ella.

-Sí, ¡no! – gritó Ana, lanzándose hacia la silla, para evitar que la quitaran. – ¡En el armario, tengo disolvente en el armario!

Elvira la miró como si pensase que Ana había olido demasiada pintura…

-Bien… ¿me da el disolvente, o tengo que cogerlo yo misma…?

-Sí, claro, se lo doy.

-Estupendo. Con su permiso, voy a sentarme un poco, estoy agot…

-¡NO! – gritó Ana de nuevo, agarrando la silla contra el escritorio. – ¡No se siente, la silla está rota, tengo que cambiarla! Iván, ¿quieres ir a por una silla a la otra aula, para que se siente la señora? ¡Vamos, rápido!

-Señorita Cerezo, yo creo que esta silla está bien…

-¡Ja! ¡Yo no pienso fiarme de tu criterio, zoquete! ¿No has oído? ¡Ve por otra silla!

-Sí, señora… – Iván suspiró, pensando, una vez más, que su trabajo no estaba pagado ni con todo el oro del mundo, y se marchó.

-Jejeje… ¿qué tarugo, verdad?

-Cualquiera diría que tiene usted algo escondido bajo esa escritorio… – sonrió pérfidamente Elvira, notando que la profesora seguía junto a su mesa, sujetando la silla con la espalda.

-¿Quién, yo? – sonrió Ana – ¿Algo escondido en mi escrotorio… escritorio? Eeh… voy a darle el discorrerse, ¡el disolvente! – Ana se encaminó al armario de su clase, y Elvira, resoplando, se dio media vuelta. Artie sentía las tripas flojas, ¡tenía que hacerle entender a Ana que estaban en un apuro más serio todavía de lo que ella creía! Llevaba las gafas de sol encima, las tomó y se las tiró a Ana, a ras de suelo; al sentir el golpecito en el tobillo, se giró, y vió a Artie asomar por un hueco entre el eje central de la silla y escritorio. El abogado señaló a Elvira, se tocó el dedo anular de la mano izquierda, y se señaló a sí mismo, vocalizando sin hablar “mi mujer… es mi…”, pero no necesitó terminar. Ana se había puesto blanca como un papel.

-¿Es eso el disolvente? – preguntó Elvira con impaciencia.

-Eeeeh… ¡sí! – dijo Ana, sosteniendo una botellita – Pero va a tener que quitarse la blusa. El producto no es abrasivo, pero si se le impregna en la piel, el olor no se le irá en todo el día – dijo muy deprisa. Elvira resopló de nuevo e intentó desabrocharse la blusa, pero Ana le detuvo el gesto. – ¡No! ¿No se irá a desabrochar la blusa, verdad?

-¿Cómo espera que me la quite si no?

-Espere. – Ana corrió a la puerta de comunicación entre las aulas y la cerró, echando el cerrojo. – Así, si viene Iván, no verá nada. No lo creerá usted, pero es un pícaro de cuidado. Apuesto a que le ha molestado encontrarme aquí, porque… de haber estado usted y él a solas, tal vez hubiera podido mirar o tocar algo…

-¿Quiere decir que esto… ha podido ser premeditado por ése cazurro?

-Bueno, no es usted la primera mujer con la que tropieza, llevando, casualmente, tinta, o café, o alguna otra cosa que manche. Luego, con el pretexto de limpiarlas, las trae a aulas vacías, y…

-¡Pero qué… de esto, pienso dar parte al Decano!

-Y hará muy bien, yo la apoyaré. Y ahora, vamos a limpiar eso, pero créame, las blusas, no se desabrochan. Se sacan por la cabeza.

-¿Por la cabeza?

-Sí, claro, como los jerseys. Los botones hay que usarlos lo menos posible, hacen que la prenda se desgaste y deforme, se deshilachan de los ojales y además, están en contacto con pinturas metálicas y porquerías de todo tipo en las fábricas. Muchos de ellos llevan mercurio, y puede absorberse por la piel, y a la larga, producir envenenamiento. Sáquesela por la cabeza, yo la ayudo.

Elvira, después que Ana la hubiese librado del maníaco sexual de Iván, no desconfiaba de ella, y se dejó hacer, y la profesora, con toda rapidez, le subió a Elvira la blusa hasta la cabeza.

-¡Esto así no sale! – dijo la voz ahogada de Elvira, bajo la blusa.

-¡Usted saque primero los brazos…! – Ana dio una suave patada a su mesa, y Artie comprendió, se asomó ligeramente, y vio a su mujer con la blusa atascada en la cabeza y los brazos; conteniendo la risa, subió hasta la puerta agachado lo más rápido que pudo, mientras su mujer se quejaba bajo la prenda. Ana le miraba… y aunque se sentía culpable, no podía dejar de sonreír. En la puerta, Artie se volvió, y Ana le lanzó un silencioso beso. El abogado se lo devolvió y le dijo adiós con el pañuelo…. Sólo que no era un pañuelo. Como un pícaro trofeo, Artie se llevaba las bragas violetas, empapadas, de Ana.

-¡No puedo salir! – protestó Elvira – ¿Dónde está usted? – Ana, aprovechando que Elvira estaba presa, se alejó lentamente, hasta la puerta que había cerrado. La abrió, y se ocultó tras ella, y enseguida entró Iván, con una silla.

-¡Señora…! – se extrañó el secretario al ver a la mujer de tan grotesca manera. Soltó la silla e intentó correr a ayudarla, pero Elvira, al oír a Iván, chilló, e intentó correr, con la cabeza tapada y los brazos hacia arriba, presa de la blusa.

-¡Ah! ¡El maníaco sexual! ¡No se acerque a mí!

-¿Qué maníaco sexual? ¡Espere ahí, se va a dar contra algo! – Ana aprovechó y pasó por la puerta a la otra aula, cerró la puerta y corrió el cerrojo de ese lado. Enseguida echó a correr a conserjería.

-¡Vicente, Vicente, corra! – dijo Ana, aterrorizada. – ¡Avise al Decano, su secretario se ha vuelto loco!

-¡Señorita Cerezo, ¿qué sucede?! – preguntó el conserje.

-¡El señor Iván, el secretario del Decano! ¡Ha traído una mujer a mi aula para limpiarle una blusa, y en cuanto me he ido a buscar disolvente, la ha intentado atacar sexualmente, le está quitando la blusa, hay que hacer algo!

-¡Dios Santo! – El conserje salió disparado al aula, mientras todo el mundo en el hall intercambiaba miradas de asombro, y varias personas corrieron arriba también, para curiosear. Ana aprovechó para hacer un discreto mutis, pero aún desde el exterior del edificio de Bellas Artes, se oyó el grito del conserje, el chillido de Elvira, y los abucheos de los curiosos.

“Siento haber puesto en ese brete al pobre Iván, que no tiene más culpa que trabajar para Zato… palabra de honor que si lo despide, lo contrato yo…. Pero daría cualquier cosa por ver la cara de ese cabrito de Evaristo Zato cuando sepa que no sólo no ha logrado que la mujer de Artie nos pesque juntos, sino que su secretario es un delincuente sexual en potencia…”.

The post La gata bajo la mesa de madera appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/la-gata-bajo-la-mesa-de-madera/feed/ 0
Papá Voyeristahttp://www.relatosporno.tv/papa-voyerista/ http://www.relatosporno.tv/papa-voyerista/#respond Fri, 29 Jul 2011 06:55:56 +0000 http://www.relatosporno.net/?p=182 Papá Voyerista La luz se encendió y Enrique dio un salto hacia atrás de la ventana sobresaltado mientras que su bata de baño se entre abría dejando escapar su verga erecta. -Pensé que estabas dormida…! Su hija Marcela lo miró desde la puerta. Sus ojos no podían evitar dirigirse al duro miembro que había quedado expuesto como si de una trompa de elefante se tratase. Inmediatamente Enrique trató de acomodárselo dentro de la bata y en ese momento su hija volvió en consciencia y le dijo: -Lo estaba pero luego me desperté y no pude volver a dormir… al parecer

The post Papá Voyerista appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>

Papá Voyerista

La luz se encendió y Enrique dio un salto hacia atrás de la ventana sobresaltado mientras que su bata de baño se entre abría dejando escapar su verga erecta.

-Pensé que estabas dormida…!

Su hija Marcela lo miró desde la puerta. Sus ojos no podían evitar dirigirse al duro miembro que había quedado expuesto como si de una trompa de elefante se tratase.

Inmediatamente Enrique trató de acomodárselo dentro de la bata y en ese momento su hija volvió en consciencia y le dijo:

-Lo estaba pero luego me desperté y no pude volver a dormir… al parecer tu tampoco has podido dormir…

-No tengo sueño…

-Que estabas mirando?- preguntó Marcela moviéndose hacia la ventana.- No se puede ver nada desde ahí…

-No lo hagas hija…- Enrique trato de impedir que su hija mirara por la ventana pero ya era demasiado tarde.

-Con que de Verónica se trata…- dijo riendo su hija al ver que desde esa ventana claramente podía observarse la casa de los vecinos y, en especial, el cuarto de la joven Verónica.

Cuando la familia de Enrique se mudó a esa casa, su hija Marcela se hizo muy amiga de la vecina de enfrente cuyo nombre era Verónica y era de su misma edad. Aun así nunca imaginó que a su padre le gustara su amiga…

-Es bonita eh?

-Supongo que si hija… deberías volver a dormir. Ya es tarde y mañana tienes que ir al colegio…

-Y tú? mañana debes trabajar papá. Usualmente ya estás dormido a esta hora… o me dirás que extrañas a mamá?

-No es fácil tenerla tanto tiempo fuera hija, yo sé que solo ha pasado una semana de su viaje pero la extraño mucho y no me es fácil conciliar el sueño en su ausencia…

-Así que tienes que desvelarte viendo a mi amiga mientras te masturbas?

-Marcela!!! Esa no es la manera de hablarle a tu padre…

-No es para tanto papi… todo mundo lo hace, mis tíos lo hacen, mis primos lo hacen, mis amigos lo hacen… todos los hombres deben hacerlo…

-Vete a la cama hija… mañana hablaremos.

-Pero no tienes por qué ponerte así papi…- continuó Marcela sacando a su padre de quicio.

-A la cama hija, yo también me iré a dormir… ya es demasiado tarde y me parece tonto que sigamos hablando de este tema.

Marcela le dio las buenas noches a su padre y lo besó en la mejilla diciendo:

-Que sueñes bonito…

Su padre la vio retirarse moviendo las caderas. Aun en esa floja pijama su hija lucía un cuerpo divino! Se sintió mal consigo mismo por estarla mirando como hombre y enseguida se fue reprochando al baño donde se masturbó con la imagen de la vecina en su mente.

Al poco rato de salir, pensó en su hija nuevamente. Ahora su hija sabía su secreto, sabía que la vecina le gustaba y que seguramente se masturbaba pensando en ella las noches en que su madre no estaba con él. Que iba a decir de él? Seguramente su hija pensaría que era un pervertido de lo peor… la vecina tenía la edad de su hija, como es posible que un hombre de su edad se anduviera fijando en una jovencita de esa edad?

Pero por otro lado su hija mostraba una madurez admirable, no solo su cuerpo había florecido sino también su mente. Ahora hablaba de masturbación como si se tratara de un tema cualquiera y no un tabú.

-Aprendería eso en la escuela? – se preguntó mientras pensaba en lo rápido que se iba la vida. Hacía tan solo unos años su hija había comenzado a desarrollar tetas y ahora maravillaba con lo que tenía.

Al día siguiente era el último día de colegio y de trabajo. Su hija le había pedido permiso para salir con Esteban -el hermano mayor de la vecina Verónica- y había dicho que irían al cine y luego a cenar.

Enrique le pidió estar en casa a su hija antes de la llamada de buenas noches de su madre la cual siempre era alrededor de las 10:30. Pero eso no era lo que más le preocupaba, lo que más le preocupaba era que su hija le fuera a ir con el chisme a su amiga y le dijera que su papá la espiaba por las noches. Entonces sí que se la armaría a Enrique quien dentro de todo, no llevaba una muy buena relación con los padres de Verónica.

El tiempo avanzó y dieron las 10 de la noche, luego las 10:30 y su hija seguía sin aparecer. Enrique sabía que su esposa hablaría en cualquier momento y si su hija no estaba la que se le armaría. Trato de localizarla pero había apagado el celular, cosa que lo irritó y desesperó aún más.

El tiempo seguía su curso y ni la llamada de su mujer ni su hija se hacían presentes. No supo si preocuparse por una o por otra y terminó localizando a su mujer quien se había quedado sin batería en su celular y por eso no había podido llamar.

-Y Marcela?- le preguntó su esposa a lo que le respondió que se había ido a dormir cerca de las 11 cuando no recibió su llamada. Su esposa se la encargó mucho y le dijo que la próxima semana regresaría.

Terminando la llamada Enrique decidió ir a espiar a su ventana como de costumbre con la esperanza de encontrar a su hija en el cuarto de su amiga pero nada. Lo único que vio o mejor dicho, pudo contemplar, fue a Verónica en ropa interior paseándose por su cuarto mientras llamaba por teléfono.

-Que morena tan guapa y monumental…- pensó Enrique mientras descaradamente se comenzaba a masajear la polla sin miedo de que su hija le fuera a pillar nuevamente.

En eso estaba cuando las luces del cuarto continuo al de Verónica se encendieron y llamaron fuertemente la atención de Enrique quien, asombrado, miró como su hija entraba de la mano de Esteban.

En ese momento Enrique paró de masajearse la polla y se concentró en las actividades de su hija quien inmediatamente tras cerrar la puerta se le abalanzó a Esteban y comenzaron a besarse hasta caer y rodar por la cama.

No tardó mucho en ver como su hija comenzaba a desabotonarse la blusa mientras Esteban estaba tumbado en la cama y ella encima de él.

Qué demonios se supone que debe hacer un padre en momentos como este????- se preguntó.- Matar al bastardo??? Telefonearla y decirle que venga inmediatamente a casa??? Ni siquiera tiene prendido el celular!!!!

Perplejo y no solamente curioso, Enrique jaló una silla y se sentó para observar más detenidamente. En ese momento su verga aun apuntaba hacia el techo y no había disminuido un solo centímetro.

Esteban comenzó a besar a su hija y, mientras le sacaba la blusa por encima de la cabeza, corría sus manos por detrás de ella para desabrocharle el sujetador!!

Como muchos chicos de su edad, Esteban no tenía las habilidades necesarias para quitar el sujetador de una chica por si solo por lo que tuvo que esperar la ayuda de Marcela para ello pero, lo que se expuso a continuación, no solamente maravilló a Esteban sino también al hombre que los espiaba desde la ventana de enfrente.

Un par de hermosos senos, grandes y turgentes, hicieron que Enrique lleno de ansias tuviera que morderse el labio inferior.

Nuevamente perplejo, Enrique vio cómo su hija se deslizaba hacia abajo por el cuerpo de Esteban hasta llegar a la altura de su polla para luego, con sus ojitos cerrados pero la boca bien abierta, comenzar a mamar aquella polla que sacó exitosamente del pantalón del chico.

Por primera vez en su vida, Enrique vio a su hija mamar la polla del vecino como nunca lo imaginó. Se sintió tan excitado que quiso desviar su mirada hacia el cuarto continuo pero en ese momento Verónica había recorrido las persianas de manera que le imposibilitaba cualquier vista. Nuevamente su mirada volvió desesperada al cuarto de Esteban y encontró como su hija mamaba rítmicamente aquel pito como toda una profesional.

-Donde demonios aprendió eso????? Ni si quiera su madre lo hace… a sus 39 años de edad su mamá no es capaz de meterse un pito a la boca y ella si… y vaya manera tan audaz de hacerlo mientras masturba a su novio con la mano!!!

El sexo de Enrique con su esposa era ajeno a cualquier tipo de sexo que no fuera el tradicional. Nunca se había quejado de ello pero quizás porque nunca hubiera imaginado que había tantas personas que disfrutaron de la diversidad incluyendo entre ellas a su joven hija.

Cuando vio que las caderas de Esteban se elevaban descontroladas, Enrique supo que el patán se estaba viniendo en la boca de su hija!

-Se está viniendo en su boca…!!!!- en ese momento, descaradamente se masturbó viéndolos y cuando menos lo supo comenzó a brotar chorros de leche que dieron justo en la ventana.

-Ohhhh… que he hecho…- se dijo Enrique y de inmediato se puso de pie para limpiar el desastre antes de que su hija volviera.

Una hora después, Enrique ya se había acostado en su cama para no levantar sospechas y fue entonces que escuchó a su hija tocar la puerta de su alcoba:

-Que sucede hija? Es más de media noche…

Su hija abrió la puerta y entró en su habitación encendiendo la luz. Lucía hermosa en una bata de dormir de seda que él mismo le había obsequiado en su último cumpleaños.

-Nos has visto…?- le preguntó su hija dejándolo anonadado. Su hija de inmediato notó su reacción y exclamó.- no tiene nada de malo… yo misma me cerciore de que nos vieras… pudimos haberlo hecho en su coche pero lo convencí de que fuéramos a su cuarto… sabía que tú estarías ahí mirando…

Enrique quiso mentir pero sabía sería inútil hacerlo.

-Si…. Vi lo que hiciste y me masturbe y me vine tan fuerte que he tenido que limpiar la ventana como no tienes idea… ya estas contenta?? Supongo que ahora debes estarte sintiendo lo suficientemente bien por tu logro. Has hecho que tu padre se masturbe viendo a su propia hija mamarle la polla a un patán… ahora quiero que te marches… Buenas noches y apaga la luz cuando salgas…- le dijo enfáticamente y enseguida hundió su cabeza en la almohada.

Aquella noche Enrique no pudo conciliar el sueño. Su mente estaba hundida en la imagen de su hija mamando polla…

Al día siguiente Enrique no sabía qué hacer con su hija. Sabía que las cosas no podían quedarse así y mucho menos ahora que su esposa estaba por volver.

En cuanto se despertó salió en busca de su hija pero, por más que la busco, parecía haberse ido muy temprano de casa.

En ese momento se sintió mal consigo mismo, quizás su reacción no había sido la mejor la noche anterior pero de qué manera debería reaccionar un padre ante ese tipo de comentarios de su hija? Realmente era otra, era como si la chica tierna e inocente que conocía como hija había dejado de existir desde aquella noche en que le pillo masturbándose frente a la ventana viendo a su mejor amiga.

El día entero lo paso tratando de localizar en el celular a su hija pero ésta aun lo tenía apagado. Cayó la noche y con ello sus andanzas hacia la ventana tratando de encontrar más sorpresas comenzaron.

La habitación de Verónica lucía sola, en ese momento se preguntó si andaría con su hija. Miró la habitación de alado y en ella si había luz pero las persianas estaban cerradas. No sé cuánto tiempo pasó Enrique de pie mirando hacia ambas habitaciones hasta que de pronto, las persianas del cuarto de Esteban comenzaron a abrirse revelando la figura de su hija entallada en un suculento baby doll negro!!!

Marcela miró hacia la dirección donde él estaba y frunciendo sus labios le mando un beso. Luego se dio vuelta y comenzó a caminar seductivamente hacia donde Esteban la esperaba recostado en la cama. Era obvio lo que estaba a punto de hacer. Enrique sabía que esta vez no vería solamente una mamada sino una completa cogida!! En eso estaba cuando llamaron a la puerta sacándolo de sus pensamientos.

Molesto por la interrupción, caminó hacia la puerta dispuesto a correr a quien fuera y al abrir la puerta se llevó una enorme sorpresa:

-Verónica!!!

-Hola señor…- le dijo con una enorme sonrisa la hermosa morena.- Marcela me pidió que viniera a hacerle un favorcito…- ni siquiera le pidió permiso para entrar, la bella morena entró sin miramientos y se acomodó en la sala.

Enrique de inmediato notó que Verónica no traía sujetador por la manera en que sus tetas se bamboleaban.

-Sé que usted me espía…- dijo Verónica dejándolo pasmado.- usted cree que yo no puedo verlo pero vaya que puedo… siempre se masturba viéndome o pensando en mí?- lo dijo con una curiosidad demasiado honesta que hizo temblar a Enrique quien, paralizado, vio como Verónica se acercaba a él y, como si nada, comenzaba a desabotonarle el pantalón para luego terminar bajándoselo hasta las rodillas.

Enrique no dijo nada, tan solo vio como Verónica se posaba de rodillas frente a él y, tras sacarle el pito del calzoncillo, comenzaba a darle una espectacular mamada que le hizo sentir emociones jamás experimentadas.

-Se lo debía a Marcela…- le decía Verónica mientras le chupaba el pito.- ella ha sido tan buena amiga conmigo que es lo menos que puedo hacer… es una chica muy discreta sabe?

Enrique permanecía en completo silencio disfrutando aquella hermosa boquita que le succionaba el pito y lo enloquecía.

-Los hombres son tan peculiares… son capaces de meter el pito en cualquier agujero sin importar de quien sea… – mientras Verónica le mamaba el pito, le acariciaba los huevos con la yema de sus dedos incrementando su placer a niveles extraordinarios.

En 5 minutos ya estaban en la habitación de Enrique completamente desnudos.

Enrique masajeaba las tetas y el culo de Verónica como si no hubiera un mañana. La besó en los labios jugueteando con su lengua y tras tirarla boca arriba ella preguntó:

-Me va a comer el conejo señor?

Sin darle una respuesta verbal, Enrique hundió su cara en el conejito de Verónica y lo comenzó a saborear como si se tratara de su último bocado en vida.

-AAAHHHHHHH HMMMMMMMMMMMMMMM…- Gimió Verónica descontrolada.

-Que dulce coño tienes… HMMM tan suavecito… me muero por penetrarte…- le dijo Enrique y, justo haciendo el intento por posicionarse entre sus piernas, Verónica lo detuvo y le dijo:

-Tengo una mejor idea… porque no mejor antes jugamos un jueguito… le cubriré los ojos con la almohada y cuando sea el momento yo misma me subiré…- en ese momento cambió de posición con Enrique tirándolo boca arriba y tapándole la vista con una almohada. Luego, de un movimiento rápido, se bajó de la cama como toda una gimnasta tratando de mantener la almohada sobre la cara de Enrique y, justo en ese momento, hizo una señal y a la habitación entro una adorable jovencita vistiendo un baby doll negro. Se trataba de nada más y nada menos que de Marcela quien enseguida se arrodilló junto a su padre y, cerrando sus ojos, tomó su pene y se lo metió en la boca.

-OHHHHHHHHHHHHHHH…- Gimió con fuerza Enrique ignorando que se trataba de su hija.- Eres un encanto Verónica… lo haces tan bien que estoy a punto de venirme… súbete por favor, necesito follarte antes…

Marcela miró a su cómplice Verónica quien le sonreía traviesamente y la animaba sin mediar palabra a subirse encima de su papá.

Quitándose la tanga, Marcela se subió encima de su padre quien al sentir la ropa del baby doll se extraño pero decidió no darle importancia hasta que, hundido en su totalidad su pene, lo comenzaron a cabalgar de una manera excepcional.

-Que tienes puesto…?- preguntó Enrique retirándose la almohada de la cara y en ese momento lo que vio detuvo su mundo.

Marcela quien lo cabalgaba estableciendo un ritmo asombroso, en cuanto vio directo a los ojos a su padre, se inclinó y lo beso en la boca con tanta pasión que no le dio tiempo de reprocharle.

-Hija… HMMMMMMMMMMMM

-Cógeme papi… cógeme HMMMMMMMMMMMM- En ese momento Enrique aceleró sus cogidas, estaba seguro de que no aguantaría mucho tiempo más.- Así Papi Asíiii!!!! Hazme el amor mientras mamá no esta…

-AHHHH Hijaaaaa……

-Aquí estoy yo papito… no tienes porqué sufrir, yo te cuidaré siempre que mami no este en casa… sabré cuidarte y atenderte… HMMMMMMMMM

Enrique aceleró sus embestidas y en cuestión de segundos terminó vaciando todo su semen dentro de su hija quien se colapsó encima de él y cayó sobre su pecho para luego quedarse completamente dormida.

El ruido de una puerta cerrándose les indicó que Verónica había abandonado la casa, su misión estaba completa. Había hecho el sueño de su mejor amiga realidad y ahora a ella le tocaba guardar discreción justo como su amiga había hecho tiempo antes cuando se enteró de que Verónica sostenía relaciones sexuales con su hermano…

Desde esa noche Enrique no volvió a sufrir cuando su esposa no estaba pues su hija, se dedicaba a amarlo y darle lo que tanto había deseado todos esos años… una vida sexual sin límites!!!

The post Papá Voyerista appeared first on Relatos Porno | Relatos Eróticos : Comunidad de Historias de sexo gratis..

]]>
http://www.relatosporno.tv/papa-voyerista/feed/ 0