Yo tenía 19 años cuando esto paso, un hombre se aprovechó de mi en la barra de un bar y lo termine disfrutando

Ya hace algunos años de esto, pero la verdad es que lo recuerdo como si fuese ayer.

Yo por aquel entonces tenía 19 años, recién había terminado mi primer curso de universidad y estaba muy feliz de la vida. Me sentía un hombre muy afortunado, me había ido muy bien con los exámenes, había hecho un montón de amigos con los que siempre estaba preparando algún plan divertido y además había tenido la increíble suerte de que una de mis compañeras de clase se interesase por mi. Os podéis imaginar, yo con mis 19 añitos, mi cuerpo menudo y sin ninguna experiencia en estas cosas del amor, y de pronto una chica se interesa por mi… y no una chica cualquiera, ella estaba a otro nivel. Sus caderas anchas, cara bonita, pechos de un tamaño más que aceptable, qué os puedo decir yo que no os estéis imaginando ya vosotros … No voy a decir que fuese la chica que más buena estaba de la clase, porque no es verdad, ¡pero era la segunda!

En aquel regocijo en el que vivíamos, como a la mayoría de gente de 19 años, lo que nos gustaba era pasarlo bien, ir a la playa, al cine, a conciertos … y como no, salir por la noche. Qué narices, nos lo merecíamos después de tanto estudiar y además estábamos en la edad.

Y me acuerdo que había un bar al que nos gustaba mucho ir por las noches, uno de esos bares a los que uno ya va cuando está medio borracho y que lo único (como si fuese poco) bueno que tiene, ¡¡es que las copas son baratas!! La verdad que no sé ni como ni por qué empezamos a ir a aquel lugar, porque realmente al pasar por la puerta no apetecía mucho entrar. Para que se hagan una idea, el bar ni tenía nombre. Nosotros le decíamos “El bajo” porque había que bajar unas escaleras al entrar. Unas escaleras que daban miedo, oscuras y sucias, pero claro, cobrando a 2.5€ el cubata, ¡¡no podían gastar mucho en limpieza!!

Con esos precios ya os podéis imaginar, siempre había gente, sobre todo hombres con ganas de pillarse una borrachera lowcost. Algunos no se quedaban mucho tiempo, se bebían lo que fuese rápidamente y seguían ruta a mejores locales, “de caza”. De hecho, mis amigos iban desapareciendo a medida que avanzaba la noche (y la borrachera), y se dirigían a otros locales a ligar, porque ya os digo, en este bar no se ligaba. Mala música, muchos hombres apretados contra la barra intentando pedir, porque el bar tampoco era muy grande. Yo como tenía novia y no tenía mucho interés en ligar (nunca se me ha dado bien) siempre me quedaba ahí hasta lo último, apostado en el que ya era nuestro rincón al final del bar, a unos metros de la barra.

Aquel día, no eramos muchos, habíamos ido a la playa y muchos no quisieron salir porque estaban cansados, pero aun así eramos 4. Llevábamos toda la noche tomando y bromeando, mis amigos interrogaban a mi novia por sus amigas, con las que habíamos estado en la playa durante el día y les tomaba el pelo diciéndoles que ella no les iban a hacer caso si iban tan desesperados. En definitiva lo pasábamos bien. El peor momento siempre era cuando había que ir a pedir, con tanta gente en tan poco sitio, acercarse a la barra era un reto complicado, y había llegado mi turno de pagar la ronda, así que me dirigí a la barra acompañado de mi novia. Sufrimos un poco para llegar a la barra, pero finalmente lo logramos, aunque yo estaba notando a mi novia un poco tensa. Le pregunté si estaba bien, porque ya sé que ella se agobia un poco con tanta gente, pero ella dijo que estaba bien. Yo intentaba darle algo de conversación para amenizar la espera pero notaba que ella estaba nerviosa, incómoda, y así fue como me di cuenta que tenía al lado un hombretón, que a su lado parecía enorme y que estaba muy apretado a ella. No podía ver muy bien por la cantidad de gente que había, pero creo que le estaba tocando el culo, o quizás frotándose con su redondo trasero. Entonces le dije a mi novia que mejor se fuese con los otros, que había demasiada gente, ella me miró un poco avergonzada porque sabía que me había dado cuenta de lo que pasaba, pero me dio las gracias y me pidió perdón por no poder ayudarme a pedir, ella sabe que a una chica la atienden mucho antes en la barra y se sentía apenada por dejarme solo, pero bueno era evidente que era la mejor opción para evitarnos problemas. Así que ella se fue rápidamente y me quedé allí solo apretado contra la barra esperando a que me atendiesen.

La sorpresa fue cuando al poco de irse mi novia, noto que el hombre se coloca detrás mía, y con tanta gente empieza a apoyarse sobre mi. Yo no me esperaba para nada aquello y no sabía muy bien como reaccionar, sin embargo él parecía tener muy claro qué hacer, porque enseguida empecé a notar que pegaba su entrepierna a mis nalgas buscando el roce. Yo intenté girarme un poco para decirle que parase, que no me interesaba eso, pero al girar la cabeza y encontrarse nuestras miradas, él habló antes que yo y me dijo suavemente:
-Uy, que rico lo mueves chico, no sabía si te iba a gustar.
Yo me quedé desconcertado por un segundo, y solo atiné a decir:
-Qué?
A lo que él me contestó:
-Prefería las nalgas de tu novia chico, pero la verdad que tu culo no está nada mal, seguro que con unas buenas mallas se vería tan rico como el de cualquier muchacha.
Y en ese mismo momento posó su mano en mi nalga para apretarla con fuerza. Yo iba a plantarme y enfrentarme a él, lo juro, pero justo en ese momento el camarero se acercó y todo el mundo se apretó aún más contra la barra para intentar pedir. Yo no quería perder mi oportunidad, así que también hice mi intento inclinándome hacia delante sobre la barra. Él aprovechó esto para disfrutar más aún de mis nalgas, apretándose sobre mi y con sus manos bien aferradas a ellas. Por fortuna, aunque me fue difícil concentrarme conseguí pedir. Entonces volví hacia atrás y esta vez fui yo el que, por necesidad, tuve que apretarme contra él. Entonces me volvió a susurrar:

-Ufs, si es que vaya putita me has salido, como te mueves, ¿sientes lo dura que está?
Yo solo atiné a contestar con la voz temblorosa:
-Lo siento… Yo solo quería pedir…
Mientras tanto, al otro lado de la barra, el camarero ya me estaba sirviendo las copas y rápidamente las tenía listas.
-Son 10€ !
Entonces llevé mi mano al bolsillo trasero del pantalón, para sacar mi cartera, y no pude evitar sentir en el dorso de mi mano el miembro duro y caliente que tenía apoyado sobre mis nalgas. Fue apenas un segundo lo que tardé en sacar la cartera, mas otros 15 o 20 que pude tardar en pagar, pero miles de cosas pasaron por mi cabeza en ese periodo de tiempo. Aquello que había notado era realmente grande, con mis nalgas había notado algo muy duro, pero no tenía idea de que tamaño podía tener, sin embargo lo que palpé en un segundo con el dorso de mi mano, realmente parecía enorme. Entonces, volví a llevar mi mano al bolsillo para devolver mi cartera a su sitio, y no sé muy bien por qué lo hice, pero me demore, lo hice despacio, creo que quería sentir bien el tamaño de aquella herramienta. Entonces él debió de notar esto, porque suavemente sujetó mi mano y sin mucha resistencia la giró totalmente y la hizo deslizarse desde la base hasta la punta una, dos, tres veces y a continuación la soltó y dijo:
-Chico, me estás haciendo una paja increíble…
Yo solamente pude decir, lleno de vergüenza:
-Perdón, perdón, lo siento mucho.
Me puse muy nervioso y solte aquella bestia, recogí las copas de la barra y me fui corriendo a la mesa.